Herogra. Empresa centenaria. 1916-2016… creando futuro

Portada libro Centenario Herogra

Por José Luis Sánchez-Garrido Reyes
Enero 2016

ÍNDICE

1. LOS ORíGENES
2. LO QUE HABÍA EN EL MERCADO
3. LOS RASGOS TRADICIONALES DE LA EMPRESA
4. MIS ENCUENTROS CON LA EMPRESA
5. H. ROMERO GRANADOS, S.A. Y LOS LÍQUIDOS
6. DON HERMENEGILDO
7. EL DETALLE NAVIDEÑO DE DON HERMENEGILDO
8. NOTAS QUE ME PASA VÍCTOR M. FERNANDEZ
9. LA RED COMERCIAL DE H.ROMERO GRANADOS, S.A.
10. MI INCORPORACIÓN A HEROGRA
11. PRIMEROS PASOS EN EL CUARTO PERÍODO
12. El DIFÍCIL PERÍODO 1989-1995
13. LOS ÚLTIMOS 20 AÑOS DE LOS 100
14. LOS APOYOS Y EL EQUIPO
15. HEROGRA ALBOLOTE Y SUS INSTALACIONES
16. CONTROL DE CALIDAD
17. LA AUTOMATIZACIÓN
18. LA ADMINISTRACIÓN
19. LOS LÍMITES DE RIESGO
20. EL MARKETING Y LA RED BÁSICA
21. LA DIVERSIDAD DE PRODUCTOS
22. LÍQUIDOS DEL MEDITERRÁNEO
23. HISPALENSE DE LÍQUIDOS
24. HEROGRA ESPECIALES
25. HEROGRA NICARAGUA
26. FERTINOVA
27. MAXLOGTRANS
28. LYSUR
29. MOTRILEÑA DE LÍQUIDOS
30. ESQUEMA ORGANIZATIVO DE HEROGRA
31. LOS PILARES DE HEROGRA
32. HEROGRA Y EL FUTURO

ANEXO. FOTOS Y DOCUMENTOS HISTÓRICOS

FINAL

1. LOS ORÍGENES

Don Juan Romero Granados, tío del actual Presidente don Juan Romero Ruiz, se inició en el negocio de los fertilizantes en 1916.

A través de un anuncio en un periódico, contactó con la compañía “La Vasco Andaluza”, empresa dedicada a la venta de abonos para el campo, consiguiendo el empleo de viajante con un sueldo mensual de 200 pesetas.

Al tiempo de estar desempeñando su trabajo como viajante, don José Díaz Pla, empleado de la misma empresa en las oficinas de Granada, le propuso reunirse con don Salvador Linares, su cuñado, dueño por entonces del Café Colón en Granada y de la Maison Dorée, para montar juntos una empresa de abonos.

Fue de esta forma como se fundó la sociedad: Linares, Díaz y Romero, S.L., con un capital social de 100.000 pesetas, de las cuales desembolsaron inicialmente sólo 60.000 ptas.

Para ello, el señor Linares aportó 30.000 y el señor Díaz 15.000; las restantes 15.000 pesetas que tenía que entregar don Juan, al no disponer de ellas le fueron prestadas por el señor Linares a un interés anual del 12%, que en aquellos tiempos no era disparatado.

Con su esfuerzo y con la ayuda de Dios, según comentaba don Juan Romero Granados, comenzó esta andadura que a los seis meses había obtenido beneficios suficientes para poder satisfacer la deuda contraída con su socio.

Posteriormente, los señores Díaz y Romero compraron la parte del señor Linares, por lo que al año siguiente y una vez satisfecha la deuda, pasó a llamarse Díaz y Romero, S.L.

Continuaron trabajando con denuedo, dedicación y algo de suerte, hasta que finalmente el señor Díaz decidió vender su parte de la sociedad a don Juan Romero, que de esta forma quedó como único propietario de la empresa Romero, S.L.

Al mismo tiempo, el padre de don Juan Romero Granados, quiso diversificar sus actividades intentando adquirir en Murcia una cerradora de botes de conserva con el deseo de montar una pequeña fábrica. Al no disponer de fondos para adquirir dicha maquinaria, todo quedó solo en un proyecto que no llegó a término.

Aún en estas circunstancias, su padre compró la finca Lancha en Cenes a doña Dolores Romero de la Cruz, entregando 25.000 pesetas en señal, cantidad que le fue prestada por don Enrique Alguacil, el de Parejo.

Al no poder hacer frente al resto del pago, perdió la finca y para poder saldar la deuda con don Enrique Alguacil así como otras varias que había contraído, se vio obligado a hipotecar El Martinete en Cenes y vender el Cortijo del Abogado a don Federico Fernández Ruiz.

En resumen, la situación económica del padre no era muy buena, hasta tal punto, que su otro hijo don Norberto, que tenía ahorradas unas pesetillas, se las entregó a cambio de una escritura de 9 marjales (terreno bajo y pantanoso), de El Martinete que conservó hasta su muerte.

Aquellos negocios frustrados que no pudieron salir adelante, dieron lugar a una irregular y apurada situación económica que sirvió de buena lección durante toda su vida a don Juan Romero, aprendiendo para siempre que no se debe comprar nada cuya inversión no se tenga muy clara, y sobre todo, que se pueda pagar sin dificultad, con holgura, de forma segura y a ser posible al contado. De manera que siempre que se invierta en algo, se han de tener varias opciones de salida del desembolso del capital. Legado que continúa de generación en generación.

En esta difícil tesitura don Juan Romero con  empuje, ilusión y un gran espíritu trabajador, se inicia en la venta de abonos, con unas inmensas ganas de trabajar.

Desde sus inicios en el año 1916 hasta el año 1936 en que tuvo lugar la Guerra Civil, fue defendiéndose y aumentando las ventas de los mismos, trabajando con rigor, seriedad y cumpliendo  siempre su palabra, en unos tiempos donde un apretón de manos era la mejor rúbrica de un contrato.

Romero S. L. empezó a destacar llegando pronto a ser un referente en los fertilizantes, no ya sólo en Granada, sino también en Córdoba y en buena  parte de la provincia de  Jaén, donde la seriedad y el servicio estaban por encima de todo.

La forma de trabajo  de don Juan Romero Granados era seria, de gestos amables y ponderados.

Visitaba el Círculo  Mercantil de Granada de donde era socio, y se relacionaba con los mejores y más grandes agricultores de la zona, que además eran sus amigos porque poseía habilidades sociales que le facilitaban los tratos.

No escatimaba en gastos sin que ello pudiera considerarse derroche. Eran más bien inversiones intangibles de futuro.

Fue Consejero del Banco Rural e iba todos los meses a Madrid.

El inicio de la guerra civil le sorprendió, como a casi todos los empresarios del momento, de forma un tanto inesperada, sin existencias algunas de fertilizantes. Ello y la falta de abastecimientos provocó una paralización total de la empresa.

En ese época, sus hermanos don Pedro y don Hermenegildo Romero Granados, con los que tenía una notoria diferencia de edad, se encontraban en el frente.

Entonces supo don Juan que en Restábal (Granada), vendían una fabriquita de conservas con toda la maquinaria completa para hacer botes.

Recordando que su padre había intentado introducirse en ese sector muchos años atrás,  le propuso a don Miguel Jiménez  Aceña, el dueño de la misma,  el formar una sociedad.

Fundaron la empresa Romero y Jiménez S.L., y como el local estaba prácticamente destruido, le hicieron una buena reparación y construyeron una nave nueva.

Al ser la propiedad de la fábrica de don Miguel Jiménez y cobrar un pequeño arrendamiento  a la empresa formada por ambos, don Juan le propuso no pagar dicho arrendamiento y después las obras realizadas quedarían como beneficio para don Miguel y en eso quedaron.

El fin de la guerra trajo consigo un crecimiento muy importante para la empresa Romero S. L. en abonos debido a la  ejemplar trayectoria en el cumplimiento de los pagos y de los servicios, gracias a lo cual, los proveedores de abonos le dieron crédito ilimitado. Asimismo, los bancos le concedieron unos amplios límites de créditos, muy especialmente el Banco Hispano Americano.

Esta fue la razón del crecimiento tan importante de sus negocios.

Debido a las óptimas y poco frecuentes líneas de crédito conseguidas, pudo invertir en la compra de grandes cantidades de fertilizantes.

Sus amplios conocimientos agrarios le facilitaron la posibilidad de  comprar y vender fincas. Algunas de ellas no se volvieron a vender, por lo que incrementaron fuertemente su patrimonio, alcanzando una gran actividad agraria y obteniendo destacados beneficios.

En 1916, la población de Granada  no llegaba a los 80.000 habitantes.  En 1920 la población era de 103.000.

Con la pérdida de Cuba en 1898 había dejado de importarse azúcar, y de forma rápida se desarrolló en Granada una importante actividad azucarera por toda la provincia con una evolución económica muy destacable. Por aquel entonces existían ya 13 fábricas azucareras en la provincia.

Gran parte del azúcar que se producía en España procedía de la Vega de Granada, donde la remolacha tuvo un cultivo hegemónico que conllevaba una fuerte demanda de fertilizante, y ya en menor proporción de la Hoya de Guadix.  En Motril se cultivaba el azúcar de caña con una importante producción.

Como consecuencia de este fuerte desarrollo en la provincia creció la banca,  la industria de los tejidos, las fábricas de conservas vegetales, la fábrica de cerveza y la producción de electricidad, así como la  construcción de la Gran Vía en Granada (Gran Vía del Azúcar).

El desarrollo agrícola vino como anillo al dedo a los fertilizantes, que en estos tiempos fueron los del desarrollo de la empresa S.A. Carrillo.

Sin embargo, en 2011, la Fundación de la Caja de Ahorros señalaba a Granada como la provincia más alejada de la media de riqueza de la Comunidad Europea. Lamentablemente en estos últimos años, salvo el turismo, la industria es muy escasa.

En 2014, la población de Granada capital había crecido de forma sustancial  llegando a 237.000 habitantes y en todo el área metropolitana a 498.000.

El desarrollo del negocio y los altos límites de crédito de los proveedores y entidades bancarias hizo tener una gran actividad para Romero S. L., que le permitió comprar los pueblos de Puerto Lope y el de Romilla, además de el Cortijo La Caldera, grandes fincas con núcleos urbanos de población.

Don Juan subdividió las fincas y las vendió por parcelas, dando  facilidades de pago a los habitantes de los dos pueblos mencionados y utilizó el mismo sistema en el gran Cortijo La Caldera.

La revalorización de las fincas, la ventaja igualmente de venderlas parcela a parcela y el desarrollo de los fertilizantes, en los cuales en aquellos tiempos no tenía mucha competencia, generó un fuerte crecimiento en su empresa.

Fertilizantes había muy pocos y prácticamente le entregan a él toda la disponibilidad para la región.

Esta medida fue motivada, principalmente, por su solvencia, -ya que generalmente trabajaba con pagos al contado- y alto grado de prestigio, así como por su gestión con los proveedores.

En el negocio, al lado de don Juan, siempre estuvo desde muy joven su hermano don Hermenegildo. Su incorporación al mismo se realizó de forma plena cuando terminó la Guerra Civil.

Realmente, se habla de don Hermenegildo Romero Granados en el seno familiar como segunda generación, debido a la gran diferencia de edad entre él y su hermano don Juan,  y así se ha considerado tradicionalmente.

Una de las características familiares ha sido siempre respetar la ley a ultranza.

Ante la política de  Intervención de la época, la posibilidad de errores en vales u otros que fueran motivo de expediente, era motivo de mimo y celo para  no incurrir en ninguno que cuestionara el prestigio de la firma. Un valor que siempre ha sido una impronta de la empresa: la seriedad y el cumplimiento de la Ley.

Terminada la Guerra Civil, es don Hermenegildo quien realmente toma las riendas del negocio de los fertilizantes trabajando con total dedicación, consiguiendo un desarrollo destacable y un enorme crecimiento de la empresa Romero S.L., gracias a su oportuna intervención y a su gran empuje.

Años más tarde,  se retira de la actividad don Juan, constituyéndose el 27 de diciembre de 1956 Hermenegildo Romero Granados S. A., siendo esta empresa sólo  propiedad del titular.

Durante estos últimos 50 años sus oficinas estuvieron primero en calle Faisán de Granada, después en la avenida de la Constitución número 52 de la misma ciudad; y por último en calle Loja, s/n en el Polígono Industrial del Juncaril  (Albolote).

Con su bagaje profesional y una experiencia fuertemente acrisolada, a partir de 1956 don Hermenegildo dedica cada día de su vida a trabajar desde muy de mañana. Muy meticuloso y cuidadoso en su trabajo. Plenamente metido en el mismo sin descanso.

Muchas horas las dedicaba a trabajar en su despacho, cuya mesa y sillas aún se conservan.

Para visitar el campo, los sábados y domingos.

Sólo descansaba en casa  media hora después del almuerzo de mediodía.

Entre las propiedades que fue acumulando don Hermenegildo había algunas en sociedad con don Fernando García del Pino, socio muy recto, caballeroso y formal con el que tenía una entrañable relación.

Entre ambos compraron la célebre Finca El Chantre en Jódar (Jaén), de gran extensión y en buena medida de riego.

También tenían otras fincas entre ambos. La más conocida era el Cortijo los Castellones, hoy propiedad de don Juan Romero Ruiz.

Siempre ha existido a lo largo de los años una continua actividad de compra y venta de fincas agrícolas por parte de las generaciones que integran HEROGRA.

Don Hermenegildo era un especialista en estas cuestiones ya que su buen ojo, conocimiento profundo de la agricultura y análisis minucioso del entorno, favorecieron la toma de decisiones en la valoración acertada de los terrenos.

Hacia 1968 , en Amoniaco Español S. A., donde yo trabajaba en aquel momento, me pidieron que entrevistara  a don Hermenegildo para actualizar la ficha de datos del  Jefe de Créditos en Málaga, entrevista que recuerdo perfectamente.

Era un cliente emblemático de Amoniaco Español S.A., que siempre pagaba al contado.

Don Hermenegildo no era propenso a facilitar datos de nada. Era persona muy discreta y  callada. Yo conocía algunas de sus fincas por haberlas visitado alguna vez y también por referencias.

En aquellos tiempos se tomaban las notas con lápiz y papel en un cuaderno.

Sentado en su despacho junto a su mesa, yo tenía el cuaderno en la rodilla y anotaba un poco discretamente, no era cosa de ponerlo sobre la mesa como si fuese un acta.

A lo largo de la conversación fui pidiendo datos sobre superficie, valor estimado, situación, etc.

En un momento dado, me dijo:

-José Luis ¿has anotado todo?.

Y le contesté la verdad.

-Pues  sí, un poco rápido, pero sí.

-Léemelo, me dijo.

Y así lo hice.

Noté en su cara cierto asombro de que yo hubiera anotado prácticamente todos los datos, corrigiéndome alguno.

Creo que se extrañó de que yo hubiera recogido tan literalmente los apuntes. Al poco tiempo me marché, despidiéndome  de un serio don Hermenegildo.

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2. LO QUE HABÍA EN EL MERCADO

En 1930 la fábrica de superfosfato de San Carlos en Sevilla de Unión Española, pasa a ser San Carlos Vasco Navarra, que es absorbida posteriormente por S.A. CROS.

El guano fue el primer abono nitrogenado. Era el excremento de aves marinas, de Chile básicamente, aunque sus yacimientos se fueron agotando y se produjo gran escasez en el mercado.

Fue el primer fertilizante y lo mezclaban con estiércol. Aún en algunas comarcas de Andalucía “tirar el guano”  equivalía a “tirar el abono”, llamando “guano” a todo tipo de fertilizante.

Prácticamente hoy ha desaparecido este término, pero hasta hace poco era una realidad sobre todo en pueblos, diremos, con cierto aislamiento.

En los cultivos se utilizaba la rotación de las tierras, alternando con leguminosas por ser estas sintetizadoras del nitrógeno del aire y tratando de enriquecer el suelo con este nutriente. Era la práctica habitual de labranza.

En riego se trabajaba a manta o a pie, y aún no se soñaba ni con aspersión,  ni por supuesto con la nueva tecnología de riegos localizados.

El “Nitrato de Chile” fue el fertilizante nitrogenado por excelencia dentro de los términos  muy modestos de principios del siglo XX, donde el transporte marítimo contaba con barcos de poco tonelaje, travesías muy largas y precios altos.

La innovación de los cultivos era escasa. Se habían cambiado los bueyes de tiro por caballos y ya en la última década del XIX se hizo el primer tractor de vapor que era realmente una locomotora sin raíles.

La utilización de la ganadería caballar hacía que una tercera parte de la cosecha fuera dedicada a la alimentación de la misma, lo que suponía un gran gasto energético.

En 1965 había en España 27 millones de habitantes  y 14 millones de mulos.

La ganadería mular fue exterminada en poco tiempo dando paso a los tractores. Era una auténtica revolución.

Los tractores de  antes tenían poco que ver con los modelos actuales que son ergonómicos, con aire acondicionado, bajo consumo y alta potencia.

El mundo cambia en una evolución  continua cada vez más acelerada.

El Lanz era un tractor con motor de un solo pistón. Costaba arrancarlo lo que no había en los escritos, pero una vez andando podía estar días y días en funcionamiento sin calentarse y como una rosa.

Los “Ebritos” o tractores Ebro  llenaban nuestros campos.

El sulfato amónico aparece en los primeros años del siglo XX como  subproducto de la industria siderúrgica y fábricas de gas. En el mercado había también nitrato de calcio fabricado por síntesis por la empresa Hydro.

En 1914 se importaban en España 36.000 toneladas de Nitrato de Chile y 64.000 toneladas de sulfato amónico, aparte de las 16.000 toneladas de producción nacional.

Todo ello cambió cuando el químico alemán judío señor Fritz  Haber  descubrió la síntesis del amoniaco partiendo del metano y del  aire mediante altas presiones y temperaturas, y de ahí el desarrollo de las producciones de amoniaco anhidro de forma creciente hasta nuestros días.

Dentro de las producciones nacionales, se empieza fundamentalmente con el superfosfato en polvo conviviendo con las escorias Thomas. Éstas obtenidas como subproducto en la desfosforación  del hierro en la industria siderúrgica e importadas en buena medida de Alemania.

La producción de superfosfato en España se expande gracias a  una serie de fábricas que se ubican en Málaga, Almería y dos más en Sevilla, hablando de Andalucía.

El resto de España se puebla de fábricas de superfosfato en polvo que a la vez producen sulfúrico, así que utilizan como materia prima la pirita para el sulfúrico y el fosfato roca.

Y van creciendo dichas instalaciones.

No se trata de hacer ahora una relación, pero es posible que entre Unión Española de Explosivos; S.A. Cros, la empresa que tenían a medias las dos anteriores, PROQUIBIR  (Productos Químicos Ibéricos S.A.),  más las filiales de las anteriores y alguna que otra empresa, es posible que hubiese en España  un total de 25 fábricas.

El consumo de potasio era escaso y básicamente es aportado por la  kainita traída de Alemania (sulfato magnesio más sulfato potásico).

Hace un siglo que se descubrió el potasio y que se inició la explotación del mismo, como figura en el estupendo libro del aniversario de la empresa Iberpotash (ICL).

No existía en el mercado gran variedad de productos.

Don Amadeo Cros poseía varias fábricas de superfosfato y unas 100 agencias en España con otros tantos almacenes, e importaba también  Nitrato de Chile como complemento para tener así nitrogenados.

Los pequeños sacos de un kilo de abono se distribuían como oro en paño a algunos agricultores de interés para que hicieran pruebas,  existiendo una gran controversia entre los partidarios y los no partidarios de utilizar fertilizantes.

Lo cierto es que con los fertilizantes se hizo posible paliar la carestía de alimentos en un mundo en constante aumento de población, de crecimiento y desarrollo mediante una nutrición adecuada.

Con estos productos en polvo, el agricultor hacía sus mezclas  que después distribuía en sus tierras, mezclas en polvo que esparcía a mano extrayendo el producto de un bolsa que se colgaba al cuello y se apartaba un poco hacia el costado.

Las abonadoras de que disponían eran de tres metros de ancho y constaban de varios platos que, al dar vueltas, arrastraban abono en sus muescas y lo dejaban caer al suelo, tirado por ganado mular en la época inicial.

Conviene recalcar que estamos hablando de sacos de yute de 80 kilos que precisaban de un medio de transporte, no disponiendo por aquel entonces más que de carros arrastrados por ganado por aquellos tortuosos caminos del agro, bajo lluvia y barro o calores de espanto, en caminos complicados sin señalizar, con desplazamiento lento y un enorme esfuerzo físico.

Era un trabajo de gigantes, duro e intenso.

De la población activa española más del 60 % trabajaba en el campo.

Poco a poco, con la mecanización, automatización y  una adecuada fertilización, todo  fue cambiando.

Ya no hay más del 3 % de la población activa que trabaje en el campo y la tendencia es a la baja a medida que la tecnología sube.

Otra cosa son los huertos familiares o la agricultura de fin de semana, en muchos casos como hobby.

Después de  la Guerra Civil, los precios de los abonos pasaron a ser oficiales y publicados  en el Boletín Oficial del Estado (BOE), pudiéndose  vender más baratos pero nunca más caros. Y racionando los mismos con las cartillas del Senpa.

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3. LOS RASGOS TRADICIONALES DE LA EMPRESA

Hay que destacar  sobre todo la puntualidad en los pagos a lo largo de todo el siglo transcurrido,  siendo habitual esta forma de pago al contado a los proveedores. Una norma que continúa conservándose en la actualidad en un alto porcentaje.

Gran parte de los abonos se recibían por tren en la estación de Granada, por lo que debajo de la oficina de la calle Faisán se habilitó un almacén para este propósito, estando al frente como almacenero encargado “Pepe el Negro”.

Además, se contaba con otro almacén con vía apartadero que a tal efecto tenía la empresa alquilado a Renfe en dicha estación de tren.

Igualmente, se disponían de otros almacenes alquilados en  los bajos de la plaza de toros de Granada y uno  de su propiedad en la localidad de Pinos Puente.

También se recibían “trenes puros”  (300 toneladas de producto), en Iznalloz, en Loja y en otros puntos. Desde la estación se remitían por camión al destino.

Los vagones eran cerrados, con su techo, sus grandes puertas correderas laterales, su candado y el precinto.

Hay  que tener en cuenta que los sacos de yute no repelen el agua y, por tanto, tenían que estar siempre a  cubierto de la lluvia.

Los sacos de yute eran muy apreciados pues después seguían teniendo distintos usos durante varios años. En ellos se guardaba el trigo, la cebada, la aceituna, etc.

Era impensable en envases de un solo uso y de otra galaxia pensar en mercancía sobre palés.

La empresa disponía de numerosos representantes con almacenes, distribuidos en las diferentes comarcas de la Vega de Granada y en la de los Montes.

En cuanto a Jaén, una plaza importante de ventas era  Villanueva de la Reina.

Las oficinas de don Hermenegildo eran mixtas en el sentido de que se llevaba la administración y  la gestión de las fincas, además del negocio de los fertilizantes.

También contaba con unas oficinas en Córdoba que llevaba el señor Cabezón y más tarde su viuda. Un par de veces  me desplacé allí para visitar a la señora viuda de Cabezón y “echar cuentas”,  acompañando a don Hermenegildo.

Vivía en un piso bastante grande, clásico, con cierto estilo del  siglo anterior, muy cuidado y con un gran salón. Ella era de finos modales y muy distinguida en su trato. Don Hermenegildo la trataba con enorme respeto que ella correspondía.

Aunque vivía alejada del campo, seguía teniendo clientes importantes que continuaban comprándole.

El almacén estaba en Villarrubia y era alquilado a Renfe donde se recibían los trenes de fertilizante. Era sobre el año 1967.

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4. MIS ENCUENTROS CON LA EMPRESA

En Mayo de 1967, estando en una reunión de Abonos Líquidos de Esso Amoniaco Español S. A.  en las oficinas de la calle Trinidad Ground en Málaga, al finalizar la misma y despedirme de don Eduardo Ramos Guillén y del Director Comercial, me dijeron que esperase un poco pues alguien deseaba hablar conmigo.

En dicha reunión, yo había expuesto las previsiones y objetivos a cumplir para Sevilla en el próximo año en cuanto a abonos líquidos, así que al anunciarme tal visita, pensé que sería para ascenderme o bien aumentarme el sueldo.

Me entregaron un sobre, lo abrí impacientemente, y al leerlo me quedé de piedra.

Me trasladaban de Sevilla a Granada  como Supervisor de Líquidos de Málaga, Almería, Granada, Jaén y Córdoba.

Tenía que incorporarme a primeros de septiembre.  Allí los traslados eran obligatorios: o te trasladabas o te daban la cuenta de despido.

La vida no está, ni lo estaba entonces, para aventuras, así que me desplacé a Granada.

Ahí comenzaron mis contactos con don Hermenegildo al que ya había conocido un año antes.

En Granada permanecí seis años, los tres últimos como Delegado Comercial, antes de ser trasladado de nuevo a Sevilla, donde regresé con el puesto de Responsable de la División de Líquidos y Productos Especiales de S. A. Cros para todo el territorio nacional.

A primeros de 1993, me incorporé como Gerente de HEROGRA Fertilizantes S.A, es decir, ya llevo casi un cuarto de siglo en la empresa.

Contando los 23 años como Supervisor de S. A. Cros y  después en Fesa  y Fesa-Enfersa (hoy Fertiberia a la que tengo  mucho  cariño), podemos decir por lo tanto, que mis relaciones con la firma HEROGRA se remontan  a medio siglo  atrás.

Tanto a través de los años que permanecí en Granada, donde tuvo lugar mi primer encuentro con la empresa, como en las relaciones empresariales posteriores, he estado en contacto permanente con Hermenegildo Romero Granados S. A, más tarde HEROGRA Fertilizantes S. A., durante 50 años de los 100 de su historia actual.

Ya que hablo de mí y de mi trabajo, tema que en lo posible quiero evitar, he de comentar que casualmente el año pasado, 2015, en el día de nuestro patrón San Isidro, me fue impuesta en el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas en Sevilla la medalla de 50 años de profesión, que en mi caso han sido dedicados totalmente  a los fertilizantes, de los que supongo que conozco algo, aunque la continua evolución de estos en la agricultura moderna me exige que siga aprendiendo de forma intensa.

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5. HERMENEGILDO ROMERO GRANADOS S.A. Y LOS ABONOS LÍQUIDOS

Fue Amoniaco Español S. A. (Amonesa), quien inició en 1964 los abonos líquidos en España, importando las primeras toneladas desde EE. UU.

Se transportaban en varios tanques cilíndricos horizontales de 10.000 galones que venían en la cubierta de  un barco, llenos todos de producto menos uno que venía vacío.

Se procedía a la descarga  bajando con una grúa el tanque vacío, y con una larga manguera desde la cubierta del barco se iba trasvasando desde un tanque lleno que permanecía en la  cubierta del barco, al vacío que se había situado previamente sobre el muelle.

Así,  cada vez  que el tanque de cubierta quedaba  vacío, éste se bajaba nuevamente al muelle con la grúa y se iniciaba la operación de trasvase desde otro tanque lleno en cubierta. Y desde el puerto se transportaban a fábrica.

Curioso sistema de descargar depósitos de grandes volúmenes llenos de producto de un barco.

Los primeros distribuidores de abonos líquidos de  Amoniaco Español fueron:

Iranzo Bañuls, en Jaén.

Hermenegildo Romero Granados S. A., en Granada.

Fercampo, en Córdoba.

Abonos  Berdoy, en mi pueblo en Antequera, donde yo  me inicié en abonos líquidos.

Abonos Cava S. A., en Sevilla.

Divisa, en Jerez de la Frontera.

Por parte de Amonesa, en el caso de Granada,  a cambio de un canon por tonelada, se instalaron dos tanques horizontales de 10.000 galones en las instalaciones de Hermenegildo Romero Granados S. A. en Pinos Puente.

Por parte de Hermenegildo Romero Granados S. A. fueron comprados seis o siete aplicadores  “monowhell”, importados de EE. UU. por Amonesa, de la marca John Blue, que constaban de un depósito de 100 galones (próximos a los 400 litros), y eran polivalentes, pues servían para aplicar N-32 en pulverización con pértiga de 6 metros de ancho y también para inyectar en el suelo mediante la barra portaherramientas con 4,5 metros de ancho. Constaban de  una sola rueda, con lo que la pisada en el campo además de las ruedas del tractor era esta central.

Se disponía de N-32 y de N-41 (abono nitrogenado de media presión), que era el que se inyectaba.

Los aplicadores en aquellos tiempos  nos parecían complicados  y modernos (“tecnología americana”), y para ahorrar portes venían desmontados en cajas, por lo que había que montarlos acoplando las piezas ayudados por un folleto explicativo.

Como Técnico de Zona de Amonesa estaba el por entonces joven  don Sebastián Ruano Criado.

Recuerdo haber asistido a su boda en Jaén con su novia de toda la vida,  señorita Mari Carmen.

Son amigos de siempre, y pretendo que con motivo del Centenario, nos dé una conferencia sobre el pasado de los abonos líquidos en Granada.

El amoníaco anhidro, que era el tercer producto que tenía Amonesa no llegó a comercializarse en la provincia de Granada.

Allí comenzó  el amigo don Sebastián Ruano, en Pinos, literalmente montando las máquinas, junto al señor Pablo (el encargado de almacén)  y el señor Marcelino, familiar de don Hermenegildo y persona tremendamente buena y cariñosa a la vez que infatigable trabajador.

En la oficina estaban don Víctor M. Fernández, que entró de niño  y que continúa actualmente en HEROGRA.

Don Elías Contreras como responsable de administración.

Don Pedro Romero, sobrino de don Hermenegildo, en ventas.

Don Rafael Cueto del Orbe, como técnico agrícola.

Y dos personas más. El nombre de uno era señor Andrés del otro no me acuerdo actualmente.

El amigo don Sebastián Ruano, para poder vender en las parcelas de  la Vega de Granada donde se mide la tierra por marjales (20 marjales equivalen a 1 hectárea aproximadamente), inició la venta con bombonas de 25 kilos que se llenaban en Pinos Puente.

Mezclar el abono líquido con el agua de riego a pie era trabajo ímprobo.

En Granada,  en la antigua Fertiberia, absorbida por Explosivos Riotinto, estaba don José Yánez como técnico  con su jovencísima señora Marifé, al que había tenido la ocasión de conocer anteriormente en una visita que hizo a Antequera, creo que mientras yo estudiaba. Estuvo en la tienda de mi padre con el agente de Extensión Agraria cuyas oficinas estaban al lado. Ya en Granada tuve ocasión de tratarle más a fondo.

Curiosamente, por el año 1.974, mi hermano Juan Carlos trabajaba en el departamento de Control de Gestión en las oficinas centrales de Fertiberia en Madrid, en la calle Velázquez, justo cuando fue absorbida por Explosivos Rio Tinto.

A la sazón, el señor Juan Romero Ruiz,  tenía 10 años más  o menos.

La señora de don Hermenegildo era bastante más joven que él. Vitalista, animosa, muy elegante, y con su alegría y buen humor era en buena medida el centro de las reuniones que en aquella época consistían en unos cócteles anuales que Amoniaco Español celebraba en la terraza del Hotel Luz Granada,  donde se invitaba a autoridades y clientes en las Fiestas del Corpus.

Amonesa tenía  10 ó 12 clientes en Granada, pero el más importante en volumen de compras era, sin duda alguna, don Hermenegildo.

Otros clientes  eran don Octavio López García (La Rábita); don Juan Herrera (Motril); don Blas Fernández Padial  (Dúrcal); don Fernando Portillo Dueñas  (Huéscar); don Ramón Machado (Guadix); don Agustín Peralta Peralta (Cogollos de Guadix); Fercampo-Granada S. L. (que era una sociedad al 50 % por don Andrés Iglesias y el otro 50 % por don Pedro Antonio Fernández Iglesias), y don Antonio González de Molina-Recover (Montefrío), que compraba por medio de Fercampo-Málaga, por la muy buena relación de  don Pedro Antonio Fernández Iglesias y su Gerente, mi buen amigo, don Alfonso González Vergara.

Abonos Montañés, en Alcalá la Real, por su cercanía a la capital, asistía a las reuniones de Granada donde también vendía, teniendo como colaborador a don José Moreno Pérez,  con don Valeriano y don Pedro Montañés  (que creó Condepols), todos personas muy cercanas, personal y profesionalmente.

Don Pedro Montañés vivía en el mismo edificio del Hotel Luz, en el Edificio Elvira. Allí alguna vez nos reuníamos para ir a los toros. El salón del piso era enorme y muy elegante.

Yo era muy amigo personal de don Valeriano Montañés Escobar y de su encantadora esposa.

Los productos sólidos que tenía Amonesa eran  Sulfato Amónico, Nitrato Amónico Cálcico 20,5  %, Nitrato Amónico Cálcico 26 %,  y después, complejos granulados fabricados en Mérida por una empresa  de capital italiano  Rumianca-Siasa, que trabajaba a maquila para Amonesa.

Como Delegado de Amoniaco Español S. A. estaban don José Barceló Sierra y de secretaria la señorita Paloma Cobo. Después entró como Delegado el señor Funes.

Los cócteles iban normalmente precedidos unos días antes por otra actividad: cinco parejas, unas 10 personas, nos citábamos en el Hotel Luz y desde allí nos íbamos a las corridas de toros.

El cóctel de Amonesa era un acto social relevante donde se cuidaba el detalle exquisitamente, donde las señoras asistían ataviadas con sus mejores joyas y sus mejores sonrisas.

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6. DON HERMENEGILDO

Cuando  yo tenía  25 ó 26 años, vivíamos en  un chalet alquilado en Gabia Grande.

Algún domingo  que otro quedábamos para desayunar con don Hermenegildo en el porche del chalet donde departíamos en agradable y relajante conversación un buen rato. Él, Trini y yo. Esos días se mostraba invariablemente distendido y con humor.

Desde luego era muy cumplidor con los compromisos contraídos. No había duda de que lo que se acordaba, hiciera viento o frío, se cumplía.

Era madrugador y tremendamente trabajador. Serio pero con cierto sentido del humor. Sabía reírse y escuchaba atentamente.

No toleraba que cuando se hablaba de trabajo se hicieran chistes. Para él los temas profesionales no eran broma. Sólo cuando se acababa el trabajo entraba en juego el humor, pero no admitía mezclarlo con temas  de negocios. Ni hacer bromitas en las charlas de trabajo.

Mis visitas a la oficina duraban  tres o cuatro horas. Me sentaba al lado de su mesa en una silla lateral.

La conversación no era continuada porque constantemente llegaba, entraba y salía personal con el que él despachaba los temas urgentes. Interrumpían nuestro trabajo pero yo observaba y aprendía. Pasaba de esta forma toda la mañana o tarde.

Muchas veces nos íbamos a comer al Restaurante Sevilla que era de su devoción, donde no podía faltar para empezar la sopa sevillana como primer plato, que realmente hacían y siguen haciendo exquisita.

Dos o tres veces he estado  en estos últimos años en el Restaurante Sevilla  y me he sentado en el mismo sitio donde muchos años atrás lo solía hacer con don Hermenegildo.

Él siempre me decía que le hablase de tú. Yo jamás lo hice.

Tenía don Hermenegildo una resistencia de hierro.

Falleció  a los  91 años de edad, el 7 de diciembre de 2003, y estuvo acudiendo a la oficina hasta muy pocos días antes de su fallecimiento. Siempre llegaba el primero a la misma pues era increíblemente puntual y respetuoso con los horarios.

Cuando fue operado  y le hicieron la traqueotomía,  perdió la voz y con su pañuelo al cuello,  de nuevo regresó a la oficina.

Era fuerte como un roble y con un sentido del deber muy acusado.

Rígido en sus convicciones: la seriedad era el lema imprescindible en su trabajo; el compromiso y la palabra como el más fuerte de los contratos.

Hubo cosas que no le gustaron de la actuación de mi empresa y que no olvidó nunca, como fue el que perdiese la exclusividad de los abonos líquidos y se nombrara a otro distribuidor,  tema que no llegó a prosperar. En fin, “yo me debía a las directrices de mi empresa”, que podría discutir pero tenía que acatar.

No le gustaba de mí que “hiciera crías”, que enseñara demasiado a otros, pero bueno esto siempre lo he hecho desde  niño. Lo aprendí de mi familia. Muchas veces me ha salido bien. Otras, aunque lo he intentado, no han llegado a aprender y algunas, no muchas, me han salido rana.

Infinidad de veces se ha dicho que el negocio de los abonos era mejor antes que ahora. No lo sé. Siempre lo he visto complicado, de pocos márgenes y mucho volumen. Durante estos últimos 50 años he oído quejas de todos: del grande, del mediano y del pequeño.

Puede que algún año haya sido más favorable que otro, pero los especialistas del sector coinciden en que es un negocio difícil, con poco beneficio y mucho volumen de ventas.

Los beneficios se suelen reinvertir en las empresas para el autodesarrollo de las mismas, por lo que los propietarios, en definitiva, son unos empleados a sueldo de la empresa.

Los recursos que genera la empresa, ella misma los engulle en gran medida  si quiere crecer. Y si no crece,  cerrará.

Yo creo que no hay negocios buenos y malos, sino que más bien hay empresarios buenos y malos. Aunque también influye la suerte. Eso siempre.  Pero normalmente, la suerte cuando pasa se encuentra a los que están trabajando.

La empresa fue cliente de la BASF alemana durante muchos años, hasta que en un momento dado dejaron de importar. En aquellos años, la Basf en España se llamaba Unicolor.

Don Hermenegildo fue distribuidor de Explosivos Rio Tinto durante muchos años y muy destacado.

Al ser absorbida  la empresa Cinafa por Explosivos Rio Tinto, todo el personal de aquella quedó  en Granada y al seguir vendiendo a grandes y pequeños agricultores, almacenistas y cooperativas, hizo que poco a poco, la empresa de don Hermenegildo se volcara más en S. A. Cros, que sí respetaba la red de distribución.

Esta situación me vino como anillo al dedo, aunque don Hermenegildo guardó una cuota de sus compras para Explosivos Rio Tinto.

Así que la firma Hermenegildo Romero Granados, S.A., en el ámbito andaluz, por su solera, formalidad y la impecable línea seguida, de alguna forma era un referente, inmutable a través del tiempo y muy diferente de otras empresas efímeras reinas por un día.

Continuidad y seriedad. Esta forma de ser constituye el ADN de la empresa. Y es consustancial a la misma a través de todas las generaciones.

Los fertilizantes en esta empresa son de siempre y para siempre.

Una generación opta por los que van a continuar de la siguiente generación en la actividad de los fertilizantes y se empieza desde muy joven, con una transición lenta de años, donde los nuevos toman decisiones.

Si las decisiones tomadas salen mal no se les reprocha pues ya están hechas. No es necesario recriminar lo que ya no tiene solución.

La toma de decisiones es una labor ardua y compleja, difícil, y de ellas depende el porvenir de la empresa, donde además de los puestos directos se generan muchos puestos indirectos.

Las decisiones deben ser ponderadas y digeribles, no jugar a cara o cruz, sino dar pasos para que no desestabilicen a la empresa.

La empresa es un organismo económico y humano, donde no cabe la política ni otras consideraciones. Sólo ella misma, su desarrollo y nada más.

Eso sí, cuidando el medio ambiente, los recursos humanos, el I+D, la legislación, la administración, las ventas y mil cosas más, cada  día más complicadas y que es necesario superar con rigor una a una.

Ser empresario  es muy difícil.

Son muchos frentes de batalla continua y el primer punto es hacer todo lo que sea bueno para la empresa, lo que obliga a tomar decisiones, a veces no del agrado de todos.

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7. EL DETALLE NAVIDEÑO DE DON HERMENEGILDO

Desde mis tiempos mozos recibía puntualmente todos los años en Navidad un jamón de don Hermenegildo. Así, mi familia y yo disfrutamos durante años de este detalle navideño.

Esta costumbre comenzó desde que llegamos por primera vez a Granada en 1967 y continuó  durante los seis años que permanecí allí.

Más tarde, cuando ya me encontraba en mi nuevo destino en Sevilla, me sorprendía cada año al recibir el jamón aún sin tener mucho contacto con la firma, así como las invitaciones a las bodas de cinco de sus  seis hijos.

Estaba claro que se trataba de una relación personal y no de empresa.

Para mí, el jamón era algo deseado, no propiamente por su valor,  que también, sino como un símbolo de que, año tras año, contra viento y marea, con tensión o sin tensión en las relaciones comerciales, el regalo seguía llegando como prueba de nuestra buena relación.

Menos un año que el jamón no llegó sin que yo comprendiera el motivo de no recibirlo.

Llamé a don Hermenegildo y le pregunté si estaba enfadado conmigo. Me contestó que naturalmente no lo estaba y quiso saber el por qué de semejante pregunta. Yo le contesté: “porque no he recibido el jamón anual”.

¡Ah!, me contestó. Es que este año no he enviado ninguno. El problema es de las “guías”, me dijo.

Las guías era un documento que había que rellenar, ser autorizado, firmar y rubricar para que un jamón pudiera ser enviado.  Con tanto papeleo, enviar un jamón era una carrera de obstáculos.

Bueno, le dije, entonces me quedo tranquilo. Yo pensaba que era un castigo  y no quería quedarme con esta pregunta interna sin contestar.

A los pocos días recibí el jamón, con su “guía” y una nota diciendo: “Este año sólo he regalado tu jamón. Es que había hecho un descanso jamonero con tanta complicación administrativa.”

Y reitero, es que el jamón de don Hermenegildo tenía para mí un gran valor, vamos a llamarlo moral o sentimental, puesto que llevaba casi 20 años fuera de Granada y se acordaba de mí en esas fiestas como persona cercana.

Normalmente, si te trasladas de un sitio o te marchas de una empresa, creo que al rato te han olvidado.  Aquí es diferente.

Una vez, hace muchos años, unos 40, fui con don Hermenegildo a Pórtugos, en plena Alpujarra, a la compra de jamones. Nos acompañaban dos o tres personas más, una de ellas un veterinario.

Todos estábamos sentados en sillas de enea, un poco bajitas por cierto.

Entonces ponían un jamón en una mesa delante de nosotros y clavaban media caña en el mismo. Se la pasaban al veterinario  que olía la misma, a don Hermenegildo, a sus acompañantes y a mí.

Por el olor se decidía si aquel jamón se compraba o no. Si era que sí, con pintura se le ponía una H grande al mismo.

De esta guisa, se seleccionaban  unos 60 jamones que quedaban allí en el secadero de la Alpujarra.

De vez en cuando se  llamaba por teléfono:  bajad  uno, bajad dos,  en fin lo que correspondiese y los de los regalos de navidad.

Posteriormente a la selección de los jamones, se procedía a comernos uno con buen vino de Pórtugos. Y cortado no precisamente en lonchas transparentes, sino más bien gruesas.

En 1994 los jamones de don Hermenegildo desaparecieron.

No ha sido una tradición conservada.

Tampoco se ha conservado el palco de la plaza de toros,  donde tradicionalmente  era invitado a alguna corrida. Con esa sana costumbre que hay en Granada (y en mi tierra de Antequera), que es, después del tercer toro, tomar un refrigerio y algún vinillo y así la segunda parte del festejo se ve de otra manera.

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8. NOTAS QUE ME PASA DON VÍCTOR M. FERNÁNDEZ

Es el empleado que más años lleva en la empresa ya que entró de niño en la misma.

Don Víctor es muy ordenado así que le pedí datos antiguos de la empresa. Al cabo de unos días me entregó lo que sigue:

-En 1965-1966, en los bajos de la plaza de toros se envasaba el superfosfato 16 % en polvo en sacos que lo transportaba Muñoz Chapuli, el cual tenía las oficinas en la calle San Antón. Como no había cintas transportadoras, se hacían escalones con los sacos hasta llegar al techo. Allí se almacenaban sobre unos 300.000 a 350.000 kilos.

-En 1968, en el camino de Ronda donde antiguamente envasaban Gaseosa La Casera se almacenaban en los sótanos, aún estando el edificio en construcción, unos 200.000 kilos de potasa.

-En 1972, a la estación de tren llegaban envíos de 25 vagones de nitrosulfato de Unicolor, producto alemán. Era mucha mercancía para retirar y había pocos días para hacerlo. Los camiones no eran tan grandes como ahora.  Se tenía un detalle con el inspector por su colaboración y  paciencia en la descarga. Veinticinco vagones de tren eran muchos metros de vagones.

-En 1973, en la carretera de Armilla, donde aún existen las Bodegas Espinosa, por encima de los depósitos donde se fermentaba el vino, se almacenaban entre 500.000 y 600.000 kilos de nitrosulfato de la Basf, del que la firma era distribuidora.

-En  1979, en la avenida de los Andaluces, en los sótanos de caballería del palacete de los señores Jiménez Garrido, normalmente habían unos 150.000 kilos de abono. Para poder sacar luego dicho abono había que utilizar picos porque se quedaba hecho una piedra en los pesebres y no había forma de extraerlo.

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9. LA RED COMERCIAL DE HERMENEGILDO ROMERO  GRANADOS S. A.

Han pasado muchos años, más de 40, y de los seis años que estuve en Granada sólo me acuerdo de algunos nombres.

En Huétor Tajar, el representante o almacenista era don Manuel Ramos Calle en el que don Hermenegildo tenía mucha fe por sus cualidades vendedoras.

En Chauchina, don Antonio Castro Cris dirigía un almacén pequeño pero que vendía mucho sulfato amónico.

A la entrada de Fuente Vaqueros, había un almacén de abonos en un antiguo secadero de tabaco debidamente acondicionado. Al morir el almacenista, su esposa, cargada de niños, luchaba con entereza en el negocio. Me quedaba admirado y sorprendido de la señora con los críos en el almacén y vendiendo abonos con prestancia, fuerza, conocimiento del campo y una energía arrolladora.

Yo viajaba viendo clientes con don Pedro Romero, el cual se fue de la empresa para instalarse por su cuenta, pero eso es otra historia que se sale de esta.

Un cliente insignia ha sido siempre el Duque de Wellington.

Recuerdo  ir a visitar a  los clientes  de don Hermenegildo en  Brácana, Puerto Lope, Santa Fe, Maracena, etc.

Un lugar de muchas ventas de abonos era la zona cerealista de los Montes, y era en la Venta Los Arcos, un sitio para desayunar  y muchas veces para comer, donde aparecían todos los vendedores del sector.

Allí era fácil ver a la competencia y degustar su afamado  cordero. Era un centro de información único, un referente.

Guadahortuna, Campotéjar, Pedro Martínez y en otros muchos pueblos, en cada uno de ellos había al menos un almacenista o dos.

Todo ello ha cambiado.

Ahora los almacenistas son más bien comarcales con tendencia probablemente a los provinciales, aparte de las cooperativas por supuesto.

Eran tiempos donde el abono se vendía en el bar. Si no eras muy de bar, poco abono podrías vender. Allí era donde se hacían, en buena medida, los tratos  de venta de abonos.

Un vendedor sin beber y sin estar horas en el bar era un vendedor inservible, que debía pensar en otra cosa y no en vender abonos.

Para convencer en aquellos tiempos era pieza indispensable el alcohol. Sin él, apenas se hacían ventas. Era muy raro hacerlas.

Hoy por suerte esa forma de vender ha cambiado de forma radical. Antes no era imaginable la situación de hoy.

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10. MI INCORPORACION A HEROGRA.

A final de Julio del 92, en plena Expo de Sevilla, Fesa-Enfersa presenta suspensión de pagos.

Fue precisamente el día 31 de Julio cuando me marchaba una semana de vacaciones a un hotel que había reservado en Lanjarón (Granada).

Me pilló totalmente de sorpresa, me quedé helado.

Camino hacia Lanjarón llegué a Albolote, al recinto actual de HEROGRA  y el portero, señor Juan Manuel Moleón me dijo que llamaría a don Juan Romero Ruiz pero yo no quise: hacía calor, iba con Trini y los niños, no quería retrasarme en llegar a Lanjarón, y apenas había nada en los terrenos de la antigua Campsa.

El señor Juan Manuel me enseñó las instalaciones mientras Trini y los niños aguardaban en la sombra.

Mi hermano Antonio y María José también estaban en el mismo hotel de Lanjarón, un poco cutre por cierto.

Allí fui la primera vez y creo que una segunda a los baños, optando para que una señora  me  fusilase de forma permanente  con una manguera de agua a presión, de chorro proyectado, haciendo especial hincapié en las rodillas, codo y cuello, mientras que yo en bañador aguantaba la paliza estoicamente agarrado a una barra de hierro para no caerme al suelo. Eso sí, se sale de allí como flotando.

Posteriormente, don Juan Romero me llamó por teléfono y quedamos citados en agosto en Antequera, en el Restaurante Plaza de Toros.

Mis hermanos y mi mujer eran partidarios de que me marchase de Fesa-Enfersa a la vista del panorama de suspensión de pagos.

La verdad es que recibí algunas llamadas para que me fuese a trabajar con don Juan Romero Ruiz, entre ellas la de don Antonio Navarro, de Almería (Navasa) .

Mi hermano Antonio me comentó que si quería me podía ir a su negocio, que hoy es de su hijo Nacho. Distribución comarcal de bebidas en exclusiva (Coca Cola, Cruzcampo, Barbadillo, Faustino, etcétera), y otros muchos productos relacionados con la hostelería.

Resumiendo, que finalmente, después de diversos titubeos, pues llevaba mucho tiempo en Fesa-Enfersa y con la edad de casi 50 años, volver a empezar se me hacía un poco cuesta arriba.

Tenía donde elegir aunque estaba lleno de dudas. Así que, como siempre, dejé elegir a mi mujer.

Tengo que reconocer que  las grandes decisiones de mi vida las ha tomado Trini por un principio de comodidad mía, naturalmente. Si nos equivocamos al menos no puede decirme “ya te lo dije”. Y la que se  ha equivocado ha sido ella.

El día 22 de Febrero de 1993 fui a Madrid en avión, a firmar la baja en Fesa-Enfersa.

El tema fue sencillo: estaba citado en el Departamento de Personal al que fui después de saludar al personal de Comercial.

Pusieron mi nombre y en la pantalla había una opción: Baja.  Pulsando la misma con la tecla “enter” el sistema te hace el cálculo del finiquito que se imprime, lo firmas, saludas y te vas.

¡Que tengas mucha suerte!. ¡Mucha suerte!, era el comentario por el pasillo al  ascensor para descender de la Torre Mahou, en Azca, y vuelta al aeropuerto y a Sevilla.

Más de 25 años quedaron atrás y  volver a empezar. Lógicamente cuando te  vas, algo se muere en el alma.

Tenía previsto estar 10 ó 15 días en casa antes de incorporarme a Granada, pero Trini que me conoce, apenas me vio me dijo: ¡Tú lo que quieres es irte esta tarde a Albolote!  Exactamente, le dije. Pues venga, vamos a preparar la maleta y te vas.

Así empezó para mí otra nueva etapa en mi vida. Lleno de ideas y de ilusión.

Sabía que el secreto de una empresa es que tenga una estructura que funcione por sí misma.

Que la automatización debe ser una obsesión.

Y  la comunicación es la clave.

Había aprendido que hay personas que cambian las cosas y otras que se dedican a explicar por qué no las cambian.

Era consciente de que el éxito viene antes que el trabajo solamente en el diccionario, no en la vida real.

Incluso sabía que había muchas cosas que no sabía.

Llegué a saber que la práctica no hace perfectos, pero la práctica perfecta sí hace perfectos. Soy un enemigo del crecimiento negativo.

Sé que los productos almacenados son productos confinados y que en España hacen falta gerentes de la felicidad.

Había muchísimas cosas que no sabía  y que en HEROGRA he aprendido.  Algunas de ellas me han costado bastante esfuerzo asimilarlas.

Con la maleta en ristre, tras llamar por teléfono, me encaminé hacia Albolote, al Hotel La Curva para estar a unos pasos de la empresa.

Dejando a la familia de momento atrás y yo adelante  para volver a empezar.

El Hotel La Curva se convirtió  en mi segunda casa, en la que viví  casi un año, hasta que Trini se vino a Albolote.

Sabía que recibiría zancadillas de personal ajeno a la empresa. Pero también que en las carreras largas, el más resistente gana.

Así, con casi 50 años, cuando ya muchos se prejubilaban a los 55 años en aquellos tiempos, yo volvía a empezar.

Volver a empezar, de alguna forma siempre es sugestivo a la vez que preocupante. Es la pura incertidumbre.

Algún ave de mal agüero comentaba que no me daban más de un año en la empresa.  Otros avisaban a mi Dirección que tuviesen mucho cuidado conmigo.

Incluso alguna empresa del sector,  recién incorporado a HEROGRA, tuvo la desfachatez de decir que yo les había pedido trabajo estando ya en HEROGRA.

Todo ello hace este sector realmente apasionante.

Desde el primer momento fui  muy bien acogido y  entiendo que se ha tenido cierta dosis de paciencia conmigo.

Don Juan y don Joaquín Romero Ruiz han tenido muchísimas deferencias conmigo a lo largo de estos años y han depositado en mí una gran confianza.

Siempre  me han hablado claramente, me guste o no.

Este respaldo y apoyo para mí ha sido y es fundamental  por lo que estoy  muy  agradecido y en la medida de mis capacidades procuro corresponder.

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11. PRIMEROS PASOS EN EL CUARTO PERIODO

Le llamo así a los últimos 25 años de la empresa.  Podríamos clasificar o dividir la historia de HEROGRA en cinco partes:

  1. Desde 1916 a 1941.
  2. Desde 1942 a 1966
  3. Desde 1967 a 1988
  4. Desde 1989 a 1995
  5. Desde 1996 a 2016.

Don Juan Romero Ruiz empezó muy joven en los abonos.

Estando yo en Sevilla,  sobre el año 1972, me llamó una mañana don Hermenegildo y me comunicó su decisión y gran interés en que su hijo Juan se trasladase a Sevilla conmigo para aprender de abonos.

Don Juan, que tenía por aquel entonces pantalones cortos y era muy jovencito, prácticamente un niño, comenzó de esta manera su aprendizaje en el Centro de los Merinales.

Éste fue su bautizo hace 44 años con los abonos líquidos que  estaban en sus albores  en España y que él alternó con sus estudios de Derecho.

Recuerdo aquellos primeros días de su estancia en Sevilla ocupándonos de buscarle un sitio para dormir.

Desde el primer momento se implicó en la vida febril de la empresa. Iba al campo para observar el trabajo en directo con don Antonio Sarria, atendía a las explicaciones que le proporcionábamos sobre el funcionamiento de la maquinaría, los trasvases y demás incidencias del negocio.

Allí, probablemente, se quedó impregnado a fondo del tema que no era del todo nuevo para él, pues la empresa Hermenegildo Romero Granados S.A. llevaba   años trabajando de lleno en esta línea.

Sí es cierto que, como a muchos, le ocurrió que al conectar con los abonos líquidos y hacer una inmersión temprana en Sevilla,  quedó de alguna manera atrapado en estas redes y nunca en adelante se apartó de ellos.

Más tarde, don Hermenegildo comenzó a retirarse lenta y progresivamente, aunque siempre vigilante, haciéndose paulatinamente cargo  don Juan Romero Ruiz bajo la atenta supervisión de su padre.

Igualmente, su hermano  don Joaquín Romero Ruiz, que llevaba la parte financiera, era supervisado por su padre.

Cuando don Juan Romero  llegaba a Sevilla siempre nos veíamos y hablábamos largamente.

Un día de verano nos pusimos a hablar en una especie de venta al aire libre.

Aquella venta era efímera, es decir, montada sólo para el verano.  Consistía en una barra en mitad del campo y unas mesas improvisadas próximas a la misma, cerca de la fábrica de San Jerónimo.

Se  estaba fresquito después de la dura jornada de trabajo y calor. La compañía era agradable.

Tan largamente hablamos aquél día que, cuando volví a casa  me di cuenta de que eran más de las seis de la mañana.

Entré  de puntillas para no despertar a Trini, asustado porque, a ver cómo explicaba yo que había pasado una noche entera hablando de abonos líquidos con lo largos que son los días.

No sé cómo salí de aquel trance, pero nada bien supongo.

He estado muchas veces amenazado de separación por Trini por motivos de trabajo, asunto que he evitado por todos los medios, pues sin ella no concibo mi vida.

Yo digo que los problemas del matrimonio son básicamente durante los 30 primeros años.

Después en HEROGRA, al estar ella trabajando en la empresa, para  mí  fue estupendo pues no tuve que dar ninguna justificación más.

Entre otras cosas, es que tengo que reconocer que no sé hacer nada, siempre he estado rodeado de personas que han hecho el trabajo por mí.

Soy por ello bastante inútil por mí mismo.

No sé hacer nada por mí mismo, no soy un ser autónomo.

Necesito un equipo  que realice el trabajo.

De alguna forma nací mandando.

Eso fue lo que me enseñó mi padre desde los siete años cuando me ponía a su lado junto al mostrador de la tienda, en esa gran universidad que es la cátedra de un padre.

Por ello, cuando veo a muchas personas polifacéticas que lo mismo cocinan, que cantan, pintan la pared y  arreglan cualquier tipo de cosas, yo, que todo ello lo he dejado para “luego”, me encuentro con que el tiempo se me ha pasado sin aprenderlas.

Cuando veo a un padre enseñar a su hijo siempre pienso que es el mejor catedrático que el joven pueda tener.

Ahora pretendo ser maestro de mis nietas cada vez que estoy con ellas, aunque con ello sólo consiga que me recuerden en el futuro como el abuelo latazo.

Mis hijos por suerte han tenido a su madre que ha hecho doble magisterio.

La tercera generación, comandada por don Juan Romero Ruiz como Presidente y don Joaquín Romero Ruiz como Vicepresidente, la he vivido de forma  muy cercana y ha sido muy agitada e interesante.

Como Gerente, don Juan Romero Ruiz, estuvo durante muchos años, concretamente  desde 1979.

El relevo generacional no se hace en esta empresa cuando uno ya está para el arrastre sino mucho antes. Así por lo menos es un relevo “vigilado”.

Nuestro actual Presidente hace una combinación muy buena con el Vicepresidente.

El primero pone ideas, compra  y pone motores en marcha.

El segundo controla las cuentas, analiza los gastos, cuida las relaciones con la entidades financieras y con las instituciones públicas, aparte de sus propias iniciativas.

Nuestro Presidente inició a la empresa en el envasado de sólidos en los almacenes de Atarfe con una envasadora un tanto rudimentaria.

Los envases de 80 kilos los fabricaban en Condepols (Alcalá la Real). Los primeros fueron de sulfato amónico y tenían tres franjas  horizontales,  verde, blanca y verde. Era un saco-bandera de Andalucía.

Estos sacos de fertilizante los llenaban don Juan Romero con varios compañeros de curso por los que recibían un jornal. Los primeros que se envasaron fueron para don Rafael Romero Bolívar  (Benalúa de las Villas)

En líquidos, nuestro Presidente se inició comprando varios camiones “Unimog” que después vendió a los propios conductores de los mismos.

Una de las empresas de servicios que siempre estuvo vinculada a HEROGRA ha sido la de señor Marino Aguilera, de Alcalá la Real.

En febrero de 1993, recién incorporado a la empresa, llevaba algo así como 100 páginas o más escritas de ideas a desarrollar, en ordenador de los de entonces. Impresas en aquel papel continuo que nos proporcionaban las impresoras matriciales de antaño, con sus agujeritos a cada lado y con franjas horizontales color verde tenue alternadas con otras blancas. Páginas y páginas de hipótesis e ideas, pero nada de realidades.

En aquel momento pensé: “¡Bueno, ya estoy aquí!. Pero, ahora ¿qué? “.

Ya había aterrizado en Hermenegildo Romero Granados S. A.  y empezaba una nueva etapa de mi vida profesional, pero no sabía para dónde tirar.

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12. EL DIFICIL PERIODO 1989-1995

La  empresa Hermenegildo Romero Granados S. A. era distribuidor de S. A. Cros  y de Explosivos Rio Tinto. Ambas empresas eran sus proveedores mayoritarios.

Nunca había fabricado nada ni importado barcos con abonos.

Aunque envasaba productos, diremos que la instalación no era muy avanzada técnicamente y el envasado era un capítulo de poco volumen.

Eran tiempos en los que las empresas que tenían proveedores nacionales no podían competir apenas con los importadores cuyos precios eran más bajos.

Como consecuencia de esta situación, Explosivos Rio Tinto y S. A. Cros se fusionaron, formando fertilizantes FESA, la cual posteriormente también se fusionó con la Empresa Nacional de Fertilizantes (ENFERSA), dando lugar  a FESA-ENFERSA. En 1993 se cambió de nombre a Fertiberia.

Pues bien, en aquellos años convulsos de cambios, FESA-ENFERSA puso un concesionario por cada provincia o por cada área y, concretamente, en  la provincia de Granada fue nombrado concesionario Fertysem,  quedando  Hermenegildo Romero Granados S. A. sólo como distribuidor de abonos líquidos (que era la división que llevaba yo en FESA-ENFERSA).

Esto supuso un varapalo para  la firma en Granada, pues no importaba productos y su proveedor nacional había optado por otro distribuidor de más volumen.

En 1989 las instrucciones que recibí de FESA-ENFERSA eran terminantes: el mismo distribuidor de abonos  sólidos tenía que  ser el distribuidor de abonos líquidos, idea que yo no compartía.

Se me indicó que nada de tener FESA-ENFERSA dos redes comerciales.

Así que me tocó venir a Granada a comunicarlo y  a liquidar la cuenta.

No recuerdo el sitio, pero sí perfectamente lo que ocurrió.

Don Juan Romero tenía preparado el pagaré. Comprobamos que la cantidad era el saldo pendiente y me lo entregó. Pero él no lo soltaba, así que el pagaré estaba un poco tenso, sujetando  él por un lado y yo por el otro.

Y lo que me dijo a continuación me produjo escalofrío:

-Ahora, José Luis, después de esta entrega, me dirás que se corta el suministro de abonos y ya no es Hermenegildo Romero Granados S. A. el distribuidor.

Se me formó un nudo en la garganta.

Si le decía que iba a seguir siendo distribuidor era un engaño por mi parte, y si le decía que no, pues probablemente no me entregaría el pagaré que manteníamos los dos sobre la mesa.

-Sí, Juan, le contesté, dejas de ser distribuidor de abonos líquidos, lo siento mucho.

Para sorpresa mía, don Juan Romero Ruiz, demostrando cierto señorío, sonrió  y me entregó el pagaré.

La firma había realizado bastantes inversiones en equipos de aplicación de abonos.

Ahora, si quería producto, se lo tenía que comprar a la competencia de toda la vida, con lo cual se supone, tendría unos precios que imposibilitaría la venta pues los márgenes  de los fertilizantes son muy cortos.

La empresa Hermenegildo Romero Granados S. A, tenía el panorama muy oscuro  y uno de los temas que se planteaba era el cierre.

Anteriormente a este acontecimiento, don Juan Romero Ruiz había propuesto a Abonos Portillo (Huéscar-Granada), a Abonos Osorio (Granada), y a Fertioliva  (Jaén), formar una sociedad conjunta para hacer una gran empresa de fertilizantes.

A tal efecto, su padre don Hermenegildo compró, con su hipoteca correspondiente, los terrenos de Albolote donde antes estaba la antigua Campsa.

El proyecto no cuajó y se desechó.

Don Hermenegildo no quiso vender los terrenos y formaron parte del patrimonio familiar.

Ante esta situación, don Juan Romero Ruiz, nuestro Presidente, optó por hacerse fabricante de abonos líquidos, creando la sociedad Tránsitos y Servicios S. A.  (Traserva), a medias con don Antonio Bernal (ex director de la fábrica Fertilizantes de Málaga, ya cerrada), con los préstamos bancarios correspondientes.

Como Traserva no tenía muchos medios, los abonos líquidos los vendía H. Romero Granados S. A., la cual suministraba a Traserva las materias primas para su fabricación.

En los primeros albores ayudó mucho don Juan Llona, magnifico maestro y estupendo químico con muchísima experiencia, al que HEROGRA le debe mucho de sus buenos consejos y apoyo tecnológico.

Lamentablemente falleció don Antonio Bernal y sus acciones fueron compradas posteriormente, en el año 1994, por don Juan Romero  a su señora viuda.

Por aquella época, don Juan Romero trabajaba en Traserva como uno más. Lo mismo fabricaba que llevaba la carretilla.

Fue un gran paso de la empresa el pasar de distribuidor a fabricante.

Además, mi papel con HEROGRA, que tenía ciertos puntos débiles destacables, había sido en definitiva el que había cortado la distribución de abonos líquidos.

No sólo eso, sino que en mis años jóvenes, estando yo en Granada, había instruido tan bien a dos empleados de HEROGRA, que en un momento dado se marcharon de la empresa (ya no estaba yo en Granada), y montaron un negocio de fertilizantes por su cuenta.

La culpa de ello, en cierto modo, había sido mía. No por haber participado en que se marcharan, por supuesto, sino quizás en una formación, diremos, excesiva. O podría considerarse así.

Incorporado a la empresa en 1993, este era el panorama que había, del cual yo no era ajeno pues don Juan Romero me lo había explicado con detalle.

A estas alturas no cabe una alabanza que pueda ser mal entendida.

Es claro que el tema de los fertilizantes don Juan Romero Ruiz lo lleva en sus genes, así como el mundo de los negocios. Difícil madera la de ser empresario sujeto a mil avatares, circunstancias, presiones y cambios.

Evidentemente, se apreciaban y se siguen apreciando en él dotes  de liderazgo. Contra viento y marea.

Lo primero que había que hacer, en mi opinión,  era ordenar aquella madeja, establecer un plan, unos objetivos, definir conceptos y aclarar ideas.

Para ello empezamos a hablar, a hablar y a hablar  don Juan Romero Ruiz  y yo.

Nos pasamos  seis meses prácticamente sin hacer otra cosa que hablar y escribir, consensuando, aclarando conceptos y definiendo ideas.

Las mismas son, en buena medida, las que poco a poco se han venido efectuando en este casi cuarto de siglo de forma esencial, pues lógicamente otras se han modificado.

Se hicieron las bases de funcionamiento de la empresa.

En algún sitio debo tener aún guardados esos planes. Habría que buscarlos pues es imposible hacer un recuento de todo aquello sin ellos.

El archivo ha ido creciendo enormemente durante estos años así que, finalmente, se decidió comprar un potente archivo digital.

Se han escaneado más de 1.500 carpetas archivadores (“AZ”),  durante unos cinco años trabajando dos personas y ahora  tenemos todo accesible de una forma inmediata.

Aquella inicial “puesta en sintonía” nos ha servido durante todos estos años para disponer de criterios similares en lo básico, aunque lógicamente con pareceres muy distintos en múltiples cuestiones secundarias.

Consecuencia de ello, creo saber cómo piensa y acierto en cierta medida. A él le pasa lo mismo conmigo.

Todas esas charlas habían supuesto un desgaste de energía y tiempo, pero lo cierto es que en esos  meses no había  vendido yo ni un sólo camión de abono.

Los buenos amigos de antes me atendían muy bien cuando les informaba de los productos de mi nueva empresa y me deseaban suerte, pero ahí quedaba todo.

No me extrañaba nada, la vida es así. Pero bueno, no esperaba vender tan poquito.

Vendí la primera cisterna de abonos líquidos en el mes de junio de 1993, después de cuatro meses de gestiones para conseguirlo.

Mi porvenir parecía bastante negruzco en ese momento. Más bien negrísimo.

Con don  Joaquín Romero Ruiz, a quien cariñosamente llamo “el filósofo” en alguna ocasión,  mis contactos con él han sido igualmente muy intensos.

Desde el primer momento se manifestó tal y como es él. Desprendido, buen administrador, excelente relaciones públicas y sobre todo,  muy paciente y tolerante conmigo.

Don Joaquín es muy reflexivo y va generalmente delante del tiempo.  Las cosas  se piensan rápido pero se hacen lentamente. No hay otra forma, aunque caben excepciones.

Contábamos con una empresa que era propietaria de los terrenos que se llamaba Castellana-2000, otra Hermenegildo Romero Granados S. A.  y una tercera, Traserva, que era el 50 % de don Antonio Bernal, y el otro 50 % de don Juan Romero Ruiz.

Traserva  era el fabricante de líquidos. Había comprado un Fert-O-Bacher en  EE.UU,  el mismo modelo que S. A. Cros, utilizaba en Sevilla y en Lérida.

En el Consejo de Administración que en aquellos tiempos era mensual, se acordó la fusión  y la integración de Traserva; Castellana 2.000 y Hermenegildo Romero Granados S. A. en una nueva empresa cuyo nombre fue acordado como HEROGRA FERTILIZANTES S. A., buscando la simplicidad administrativa y la coherencia  empresarial.

En este proceso conocí a  don Luis Martin Aguado, que colaboró con su empresa de asesoría fiscal y laboral a hacer posible el cambio. Amigo y proveedor de la casa desde siempre.

El nombre de HEROGRA  lo propuso don Joaquín Romero, que son las letras iniciales del nombre y apellidos de su padre don Hermenegildo Romero Granados.

Ese nombre me pareció rarísimo, pero bueno, lo cierto es que poco a poco se ha convertido en una gran marca y en un referente de los abonos.

Don Juan Romero Ruiz compró las acciones a dos de sus hermanos  tomando la mayoría de HEROGRA. Su hermano don Joaquín tiene el segundo gran porcentaje destacable.

En el reparto de acciones se hizo un estudio en cuanto a porcentajes de participación, pero fue don Hermenegildo quién indicó el reparto de las mismas aparte del estudio.

La empresa había comenzado una nueva andadura al pasar de ser distribuidor a  ser  fabricante, al principio pequeño pero continuamente creciendo.

El camino era el señalado. No darle mucha importancia a los  fertilizantes convencionales, donde todo es precio, e ir a la fabricación de abonos  líquidos,  buscando siempre el factor calidad y un amplio repertorio de productos para satisfacer todas las necesidades posibles.

Otra vertiente era ir a la producción de compuestos granulados, por aquellos entonces muy desprestigiados en el mercado por la mala propaganda o por haberlos producido empresas no muy serias. Nosotros sabíamos de su expansión internacional, y desde luego, la calidad y el servicio son dos factores incuestionables.

Iniciamos los primeros pasos en productos envasados, foliares y correctores literalmente llenados a mano, que no se parecen en nada, ni de lejos, a nuestros modernos robots automatizados.

Empezamos a importar abonos en barcos con mucho miedo y cero experiencia.

Fuimos los primeros en España en importar ácido fosfórico verde, a través de nuestro contacto el señor Hassan Gouayou, marroquí.

Nos atrevimos después a traer fosfato monoamónico blanco de Rusia, cuando los productos tenían un buen precio en los primeros años después del cambio político de allí.

Y así, fuimos avanzando y creciendo, día a día, poco a poco.

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13. LOS  ÚLTIMOS 20 AÑOS DE LOS 100.

Han sido  de vértigo y lo que te rondaré morena.

Hemos venido haciendo planes quinquenales donde hemos  procurado recopilar y después analizar, modificar y posteriormente recabar aprobación de los mismos.

A ellos nos hemos atenido al menos en lo esencial,  porque siempre hay acontecimientos imprevistos que nos hacen modificar algunos objetivos en un mundo tan cambiante y rápido, donde las decisiones rápidas son evidentes pero sin dejar de seguir un criterio de flexibilidad para hacer cosas que se puedan digerir.

Se han dejado pasar negocios en principio redondos pero que, a pesar de ser interesantes, el volumen o riesgo de salir mal hubiesen provocado un colapso a la empresa.

Hemos optado por un crecimiento siempre moderado pero constante.

Los planes trazan un camino que hay que recorrer y adaptarse. Lo que ocurre es que en el mundo de hoy los planes, en muchos casos, sirven para poco porque los acontecimientos los hacen cambiar.

Mi mujer fue la que tomó la decisión de que me marchase de Fesa-Enfersa  (hoy Fertiberia), y nos fuésemos a Granada, a  lo que hoy es HEROGRA.

Cerró la guardería El Abeto, en Jardín Atalaya (Camas), con su eslogan: ”Llevo a mis hijos a El Abeto, porque sé donde los meto”, y se vino a Albolote a los pocos meses de estar yo allí, dejando a la prole en Sevilla. Fue una dura decisión para ella.

Siempre digo que nuestro caso fue muy especial, ya que en  vez de irse los hijos de la casa, se marcharon los padres.

Trini se incorporó  a las oficinas de HEROGRA en la centralita y atendiendo al público.

Ella es muy extrovertida y simpática. Yo no lo soy tanto.

Muchos me conocen en diferentes lugares de Sevilla, Antequera o en Albolote como “el marido de Trini”, referencia que no me molesta sino todo lo contrario.

En el trabajo nos hemos llevado muy bien. Lo hemos enfocado de forma muy diferente a la vida familiar. El estar juntos para mí ha sido una gran ventaja, pues ella ha tenido ocasión de ver y comprender la necesidad de  tantas horas de dedicación laboral.

Actualmente ella ya está jubilada. Formó parte activa de la familia HEROGRA, empresa líder en fertilizantes.

Ser una empresa centenaria es un orgullo, un sello muy relevante.

Destacable es que muy pocas empresas familiares  llegan a cumplir un siglo.

Centenaria y familiar, parece imposible pero es una realidad.

Por otro lado, hago una confesión: a menudo se me dice que he hecho mucho por la empresa y que, si no llega a ser por mí, otro gallo cantaría y cosas así.

Veo preciso puntualizar que cuando somos jóvenes, pueden gustarnos a todos las medallas. Ese fue quizás mi caso cuando tenía 30  ó 40 años, o incluso 50. Pero hoy, a los 71, garantizo que no tengo el menor espíritu de protagonismo aunque a veces esto produzca solapadas sonrisas suaves.

Quiero decir sinceramente, que sí, que en la puesta en marcha de la máquina he tenido mucho que ver, pero que hoy día hay un equipo, afortunadamente, muy válido y de alto nivel profesional, que tiene muchos valores además de preparación, fuerza y ganas.

Lo único que pretendo y he pretendido siempre es ser lo más útil posible a la empresa.

En el año 1994 llegamos a un acuerdo con Fercampo dándole la exclusiva para Jaén, pero lo que ocurrió, es que nosotros le dimos la exclusiva, pero ellos no nos la dieron a nosotros y también les compraban a otros,

Esto hizo que al final rompiéramos dicha exclusividad, nos referimos a Fercampo, antes de que Fertiberia  se hiciese con el 100 por 100 de las acciones de la misma.

Compramos en los inicios  dos envasadoras nuevas que nos dieron no pocos quebraderos de cabeza. Nada que ver con una envasadora de las que tenemos actualmente, de 2.100 sacos hora, la más rápida de España en el sector.

Sufrimos mucho en el 2008 con la caída brutal de precios de los fertilizantes a causa de la crisis.

Productos comprados, por ejemplo, a 650 euros bajaron de sopetón a la  brutalidad de 200 euros.

Pasando noches en blanco, mirando el techo, pero logramos no sin fuertes miedos sortear la crisis, porque lo nuestro era la fabricación y en vez de vender barato, bajamos en ventas, pero vendimos más tarde y más caro, con lo cual pudimos sortear la crisis en varios años, sin beneficios o con muy pocos que, por supuesto, se reinsertan.

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14. LOS APOYOS Y EL EQUIPO.

Siempre me he visto muy arropado por la familia Romero, muy especialmente por don Juan y don Joaquín, que han tenido una paciencia increíble conmigo y con mis errores.

Y por don Hermenegildo, por supuesto, mientras vivió.

Hay que decir que nos hemos alegrado juntos con los avances y aciertos empresariales. También hemos sufrido cuando no nos ha funcionado bien.

Don Hermenegildo estaba a la expectativa del crecimiento.

Cuando había movimiento intenso, con muchas entradas y salidas de camiones, salía y se quedaba ensimismado  un buen rato observando el tráfico con ojos brillantes.

No hablaba, no tenía que hacerlo. Yo sé que disfrutaba como todos los que queremos a la empresa.

Somos conscientes de su crecimiento continuo, de sus avances sin campañas, exclusivamente a base de trabajo intenso, día a día, y nos sentimos orgullosos de ese logro.

¿Cómo lo conseguimos? Pues buscando soluciones, sencillamente, para que todo el personal continuara trabajando y produciendo a lo largo del año.

Quien busca trabajo acaba encontrándolo.

Y trabajando, trabajando y trabajando.

En la lotería no creemos.

Los últimos años de la vida de don Hermenegildo creo que disfrutó viendo cómo su empresa, a la que había dedicado tantos años  y desvelos, crecía.

Ya no hay día que de las instalaciones de Albolote salgan menos de 400 toneladas. Y en época de campaña 1.000 toneladas. De una gama de productos amplísima. Con fluidez, con organización y con calidad.

La construcción de un equipo humano no es fácil pero sí es una base esencial para la empresa.

El carácter familiar de la misma imprime unas relaciones estrechas con el personal en general, salvo excepciones que también las hay. Mientras que en la gran empresa los empleados mantienen unas relaciones mucho más impersonales, en HEROGRA el elemento humano se cuida mucho.

Progresivamente y dependiendo del grado de implicación, se ha ido gestando un equipo sincronizado, donde hay un alto porcentaje de buen “feeling”.

No podemos decir que todo sea color de rosa, pero sí que gozamos entre el personal de “buen ambiente” dentro de lo complicado de las relaciones humanas.

Sin llegar a eufemismos ni decir que somos una gran familia, sí que nos conocemos y sabemos de nuestras vidas, preocupaciones, ilusiones y deseos.

Lógicamente, como en toda comunidad, siempre habrá algún disidente. Bueno, también son necesarios. Esto es causa de la lógica y de la racionalidad

¿Qué sentido tienen zancadillas, codazos o política de pasillo?  Solamente provocan desgaste y son rompedoras de empresa.

Los equipos tienen que tener las ideas claras y objetivos comunes y no dispersos.

Para conseguir y mantener un equipo bien preparado  es fundamental la buena información, positiva y constructiva y que sepan todos claramente cuál es el camino a seguir. Así como los objetivos, la forma de ser de la empresa y las normativas.

Para esto existen los modernos medios de comunicación, como el correo electrónico y el whatsApp.

Procuramos no regatear en  conceder permisos al personal cuando lo necesita por cualquier causa. Permitir y alentar que asistan  a certámenes,  cursos y conferencias que puedan  ayudar a su formación.

Hay reuniones de formación, comités, reuniones personales y se fijan objetivos.

Queremos que el personal “crezca” en sus conocimientos y preparación.

Hace unos años se  incorporaron los dos hijos del Presidente: don Juan José Romero Martínez y doña Ana Romero Martínez,  que constituyen el equipo de relevo familiar y que ya son imprescindibles en gran medida, teniendo autonomía sobre una larga lista de asuntos y con una excelente preparación.

El primero lleva el sector de compras  y ventas y la segunda la dirección financiera. Dominando su terreno, con muy buena formación, hablando inglés como es imprescindible hoy día, comenzando desde muy jóvenes y viviendo la empresa de forma cercana.

HEROGRA se asegura por lo pronto 30 años más de vida.

Así como su fundador hiciera hace décadas, ellos a su vez prepararán la siguiente etapa y darán continuidad a este proyecto. Esto es algo genético. Dos buenos puntales para la HEROGRA del presente y del futuro.

Así pues, ya actúa la siguiente generación.

En Lysur, el Gerente es don Ignacio Romero, hijo del Vicepresidente, al que he tenido la suerte de conocer bien en Sevilla.  Es un joven Ingeniero Industrial, hablando inglés, con una preparación, una templanza y una organización tremenda.

Y en Maxlogtrans, trabaja don Federico Moldenhauer Romero de trato afable y amable, hijo de doña Natividad Romero.

En los planteamientos de HEROGRA, don Joaquín Romero, ”el filósofo”, durante años me ha venido sugiriendo que preparase un buen sustituto mío y hoy, por suerte para la empresa, lo tiene en la persona de don Jaime Abad.

Don Joaquín Romero me dice que siempre le hago caso pero con mucha distancia de tiempo ya que sus propuestas a veces tardan hasta un año en materializarse.

Simplemente, porque hay prioridades y la empresa tiene un paso de marcha organizativo y sus propios tiempos de ejecución. Zamora no se conquistó en una hora.

Don Jaime Abad llegó de becario de la mano de don Juan José Romero Martínez. Rápidamente se adaptó y no solamente tiene una gran intuición comercial, sino que posee cierto espíritu positivista y capta los mensajes al vuelo.

Es organizado y sabe distinguir lo que es importante de lo que es secundario. Tiene habilidades claras para tratar con el personal y con las personas ajenas a la empresa. Ya de hecho me ha sustituido, entiendo que mejorando lo que yo hacía.

El equipo de HEROGRA es amplio y en buena medida se ha nutrido de becarios de la universidad que después han destacado y se han quedado en la empresa.

La relación con la Universidad de Granada es muy buena.

Al final he llegado a la conclusión de que es mejor partir de la cantera, aunque es verdad que otros que no proceden de la misma están realizando un trabajo muy eficaz.

Dentro de HEROGRA y de las empresas que integran el Grupo hay personas de muchos valores, por lo que es muy complicado, imposible diría, citar a todos.

Ciñéndonos ahora sólo a HEROGRA Fertilizantes S. A., cabe destacar a don Pedro Torres y don Juan Carlos Pecci, responsables comerciales de Zona (oriental y occidental, el primero con residencia en Granada y el segundo en Sevilla).

Durante el año que acabo de estar en Sevilla me ha servido de mucho haber compartido largas jornadas de trabajo con el señor Pecci, que ha formado un gran equipo comercial en su área, cohesionado y con ilusión.

No hace mucho que se han incorporado a HEROGRA:

-Don Valentín Almodóvar, (zona Extremadura y parte de Portugal), procedente de Acorex y con el que teníamos relación desde hace muchos años,

-Don Francisco Bailón  (Jaén, Ciudad Real y Málaga).

-Don Carlos Esquete (Almería y Murcia), fichado por don Jaime Abad.

-Don Francisco Javier Rodríguez en Jaén.

-Don José Luis López (“Superlópez”). Es un genio de la mecánica y del buen funcionamiento de las plantas. Era jefe de taller en Talleres Peligros en Granada, que hacían grandes reparaciones a las industrias más representativas de la provincia por lo que me costó trabajo captarlo para HEROGRA. Llevaba muchos años en dicha empresa donde estaba muy bien considerado y se resistía, aunque al final lo conseguimos.

Sobre “Superlópez” habría que escribir un libro, ya que a él se le deben muchos avances industriales dentro de nuestro negocio. Él y yo necesitamos hablar poco para entendernos y optimizar el trabajo.

También me ocurre esto con otros compañeros como, por ejemplo, don Jaime Abad, con el que tan sólo con tres palabras conseguimos una sintonización de forma rápida.

En Tráfico tenemos a don Manuel Molina, silencioso como él solo, trabajador de primera, muy ordenado y meticuloso.

Como en toda empresa, en la nuestra unos vienen y algunos se van, por causas muy diferentes, ya sea por jubilación o por contrato de relevo.

En este sentido quiero hacer un paréntesis para recordar a una persona muy querida, don José Hoces, que falleció de muerte súbita en su casa en Alomartes.

Siempre fue mi mano derecha. Desde el momento de mi incorporación a la empresa nos entendimos a las mil maravillas. Tanto personal como laboralmente era persona inmejorable, honesto y constante.

Su muerte constituyó para toda una gran pérdida y yo en concreto, que no me gusta mostrar demasiado mis emociones, lloré desconsoladamente, pues le teníamos un gran aprecio. Descansa en paz Pepe.

A la entrada de las instalaciones tenemos una placa de recuerdo entrañable.

Su hijo, el señor Eduardo, trabaja en HEROGRA.

Don Pablo Ramos, químico,  fundamentalmente está en el tema de cumplimiento de la larguísima normativa vigente,  que entre  directivas, leyes, decretos, órdenes y disposiciones,  creo que son alrededor de 498 en total de los que salen  unos 740 requisitos.

La Administración es realmente una fábrica de leyes para que la cada vez más exigua industria tengamos que cumplir. Y ojo que no falte un papel que, como norma,  tardan varios meses en tramitarlos.

Nuevos valores como la señorita María José García Roldan, que aprende rápida y velozmente.

Compañeros: disculpadme, pero tampoco puedo entrar en relacionar a todos uno por uno.

Somos aproximadamente 150 personas  y ahora no es momento de hablar de grandes valores, como:

-Don Ramón Gámiz (Gerente de Herogra Especiales), donde ya vendemos en 51 países.

-Don Francisco Aguilera (Gerente de Maxlogtrans).

-Sr. Dan (Responsable de Administración),

-Etcétera, etcétera, etcétera.

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15. HEROGRA ALBOLOTE Y SUS INSTALACIONES

Son unas instalaciones en crecimiento continuo.

De los más de 40.000 metros de parcela, al principio se ocupaban muy pocos, después hemos ido creciendo y ahora estamos justitos. Más bien nos falta espacio.

Este crecimiento ha venido siendo de forma paulatina a medida que iban surgiendo las necesidades, sin una planificación previa a largo plazo, porque hemos ido aprendiendo y creciendo al mismo tiempo de una manera imprevisible que no permitía, por tanto, otra opción.

Desde Albolote se servía a toda Andalucía en el sector líquido.

Eran años donde se aplicaban muchas suspensiones en el algodón y en el maíz.

Después, con la reforma de la PAC (Política Agrícola Común), el algodón casi dejó de abonarse y el maíz sufría avatares.

La Vega de Sevilla, en buena medida, se transformó de cultivos bajos a cultivos arbóreos, fundamentalmente naranjos. Ahora, en época de vacas flacas, también.

Allí, Rafael Calvo S. L., la empresa de venta y aplicación de abonos en Los Rosales, era y es un baluarte importante para nosotros desde los inicios.  Empresa totalmente vinculada a la casa y con su recomendación, HEROGRA contrató a don José Luis Cobián como Delegado en Sevilla-Cádiz-Huelva, el cual procedía de Pastor Abonos.

Don José Luis Cobián se inició en abonos líquidos en HEROGRA y hoy es el gerente de Hispalense de Líquidos. S. L.

En Albolote trabajábamos las 24 horas en servicio continuo. Había que descargar lo camiones cuando llegaban desde Sevilla, cargar para su distribución y estar allí en el tajo a la mañana siguiente. Se trabajaba incluso sábados y domingos

Esto nos obligó a poner suficientes reactores para que las cargas fuesen rápidas ya que al principio no era así. Había que evitar molestias y desajustes para que los camiones cargaran rápido y no llegaran tarde al campo.

Más tarde, al tener una fábrica en Sevilla ya no era necesario cargar los camiones los sábados y domingos, porque además, es obligatorio respetar las horas de descanso de los conductores.

Ahora se funciona en turno de noche cada vez que ello se requiere, ya que el servicio rápido es una premisa fundamental en HEROGRA.

Nuestro importante avance en abonos líquidos en Almería y Murcia ha conllevado igualmente cambios en las instalaciones.

Todas estas circunstancias han venido confluyendo en tener unas instalaciones muy ágiles y polivalentes donde se invierte continuamente, mes a mes, año a año.

Por otro lado, en líquidos claros se nos demandaban cada vez fórmulas más complicadas, por lo que era preciso hacer pruebas en el laboratorio para obtener su hoja de ingredientes y ver si era posible conseguirlas.

A veces ocurría que una vez conseguida la fórmula y elaborado un tanque, el cliente cambiaba de pedido y encargaba una fórmula diferente, dejándonos “colgada la fórmula anterior”.

Ante esta desesperante situación, terminamos preparando materia primas líquidas y después la mezcla  de los diferentes ingredientes se realizaba en el momento de la carga.

Se inició la automatización de la instalación y la informatización de HEROGRA, que constituye otro capítulo aparte pues es una auténtica historia en sí misma, llena de esfuerzo e inversión.

Trabajábamos sin parar. A veces realizando proyectos que no funcionaban porque los materiales no eran los idóneos. Era un problema invertir dinero en pruebas y experimentos ya que muchas veces salían frustrados. Todo ello nos fue sirviendo para aprender e ir haciendo cambios y mejoras continuas.

Esto me ha costado el tener fama de “gastoso”, creo que injustamente, ya que no se puede crecer sin invertir.

Por ejemplo, decidimos quitar todas las mangueras y sustituirlas por tuberías fijas con el fin de que cada tanque constara de motobomba independiente y tubería expresa. Era la forma de evitar derrames e impedir mezclas de líquidos incompatibles que al mezclarse reaccionasen y se formasen cristales.

Al empezar a colocar tuberías nos daba miedo la inversión necesaria, ya que fueron once kilómetros de tubo y al menos 180 motobombas. Las que había enterradas se quitaron para evitar cualquier problema de contaminación en caso de rotura.

Se utilizaron materiales de calidad, adecuados, soldados y sin juntas. Todo ello fue un largo y duro aprendizaje, dejando en el camino pruebas costosas.

Ver una motobomba hoy funcionando parece tarea fácil. Lo difícil es elegir la más idónea, segura y duradera dentro de unos parámetros económicos asumibles. Cuestión de experiencia y años.

Se construyeron paso a paso silos para sólidos. Primero un lateral y después el otro lateral, pensando en la posibilidad de que si HEROGRA no siguiese adelante, se pudiesen alquilar o vender como naves industriales. Posteriormente se cubrió el techo de la calle central de los silos.

Poco a poco, día a día, seguimos trabajando, siempre “gastando” dinero o “invirtiendo”, mejor dicho.

Eso sí, midiendo paso a paso y teniendo certeza de que la inversión va a funcionar, realizándolo de una forma bien estudiada y estructurada.

La experiencia de la empresa es un grado de valor incalculable.

En un proyecto con la Universidad de Granada se hizo un desarrollo de fabricación de nitrato potásico.

Empezamos en el laboratorio, después en una planta piloto pequeña y, por último, en la planta de fabricación que hay actualmente.

En todas estas innovaciones hay que agradecer mucho la colaboración de don Juan Llona, una eminencia en fertilizantes al que todavía llamo de vez en cuando para hacerle alguna consulta. Su incondicional ayuda fue inestimable.

La planta de nitrato potásico se hizo formando una empresa sólo para ella, Químicas Nevada S. L.

Fue muy duro por su coste inicial y escaso funcionamiento.

El sudor frio me recorría la espalda. Era desesperante. Pasaban los días y no avanzábamos. No se obtenía nitrato potásico. La situación era angustiosa. No conseguía dormir pensando que había tirado la casa por la ventana.

Finalmente, a los tres meses, conseguimos que funcionase. Me tomé el día libre, por fin. Di un fuerte suspiro y miré al cielo.

Podríamos escribir interminablemente sobre el nitrato de calcio o el nitrato de magnesio. Todo un largo proceso de mejoras continuas.

O de Adblue y las fabricaciones de abonos compuestos granulados, con un Doyle comprado a una empresa y que dejó de funcionar desde el inicio, hasta un potentes Heromix en la actualidad.

Y envasadoras, con las que tanto hemos sufrido, hasta tener en Albolote la envasadora de fertilizantes más rápida de España, de la que salen los sacos de 25 kilos a una velocidad impresionante de 2.100 sacos hora.

Todo un número de problemas interminables como los cables de eléctricos que pasaban por la fachada. Se solicitó permiso y con el proyecto correspondiente los enterramos.

El transformador resultó insuficiente y pusimos otro más grande, automatizando el sistema eléctrico y construyendo otras naves e incluso una caseta eléctrica con todos los adelantos conocidos en la actualidad.

Y ahora recientemente la acometida de gas.

Es preciso, pues, vivir rodeado y apoyado por muchas empresas externas de servicios y asesoría.

Me pregunto si la fábrica de normas, que es la Administración, es consciente del dinero, tiempo y esfuerzo necesarios para cumplir sus prolijas y a veces contradictorias instrucciones.

Es una lucha interminable y aun así, cuando surge algún que otro problema, de poco sirven los justificantes y recursos que interpongas.

Nos encontramos satisfechos del enorme esfuerzo que hacemos en cumplir la totalidad de la legislación vigente en todos sus términos.

Si aparece un pajarito muerto flotando en una balsa de pocos metros cuadrados o cualquier mínima incidencia dentro de la industria, se produce un gran escándalo, cuando la realidad es que fuera de ella, en el planeta se reparten sobre el suelo 160 millones de toneladas de fertilizantes.

Un derrame de 20 litros de producto sobre el suelo de cemento pulido es posiblemente motivo de sanción, cuando en definitiva somos una empresa que nutre a los vegetales, que a su vez nutren a los animales, y ambos, a las personas.

Somos exquisitos cuidando el medio ambiente y de que no haya pérdidas de producto, lo cual tiene un alto coste.

Formulo la siguiente pregunta: ¿se concibe hoy una empresa organizada y moderna sin que tenga un escrupuloso cuidado con el medio ambiente?

Diría que ello lo hacemos de forma muy meticulosa, que lo cuidamos mucho más de lo que se pueda pensar. Es realmente una obsesión.

Somos maniáticos del orden, que cada cosa esté en su sitio, porque en definitiva HEROGRA es nuestra casa, la casa de toda la plantilla que trabajamos en el recinto.

Que siempre está dispuesta a recibir una visita a cualquier hora y día. No hemos de hacer nada especial para recibir las mismas.

El orden es una máxima de la empresa.

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16. EL CONTROL DE CALIDAD

Como consecuencia natural de la automatización, el error humano desaparece porque todo se hace con controles predeterminados, exactos y precisos, de manera que si falla uno de ellos salta la alarma y se para la producción.

Estamos tranquilos de vender productos correctos y equilibrados. Muy tranquilos.

Si existe alguna incidencia, generalmente es por parte del laboratorio que ha hecho los análisis. Es necesario que el agricultor envíe las muestras para sus análisis a laboratorios de garantía contrastada.

Ante la menor reclamación, se desplaza de inmediato el personal de HEROGRA para su comprobación. Sana filosofía que aclara cualquier incidencia y sus causas,  no imputables normalmente a la empresa  productora aunque sí somos responsables de la investigación. Vamos mejorando continuamente los procesos.

HEROGRA se toma tan en serio el aspecto legislativo, que fue la primera empresa del sector en España que consiguió  las Normas Iso de Calidad y Medio ambiente.

También las de Excelencia Europea, siendo la tercera después del AVE y de un departamento del BBVA, como se informó en un Boletín de Red Básica.

La calidad es fundamental. La garantía de la marca un valor esencial.

El total de ventas de la Corporación Herogra está en más de 400.000 toneladas de ventas. Esto supone aproximadamente  16.500 camiones de 24 toneladas, aparte de lo que enviamos en la actualidad de Productos Especiales a 51 países.

La calidad, con el sistema de gestión, la automatización y el análisis digital instantáneo, está asegurada.

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17. LA AUTOMATIZACION

Propuse hacerla en tres años.

Llevamos ya casi 25 y aún no se le ve el fin porque los avances tecnológicos exigen una continua renovación.

Dentro de las innovaciones más recientes, tenemos cuatro robots tan avanzados que parecen de la guerra de la galaxias. Dos de ellos en Lysur en Sevilla, uno en Motril y el cuarto en Herogra Especiales.

Estos robots distribuyen los botes en cajas, a éstas la precinta y las ponen en el palé (en esta última empresa).

Todo un espectáculo.

Elaborar una fórmula nueva de sólidos o de líquidos resulta un trabajo complicado. Consiste en hacerla en el laboratorio, experimentarla y obtener la plantilla de fabricación.  Todo un largo proceso.

Por tal motivo llegamos a una conclusión: “Hagamos una tremenda base de datos, que contenga todas las fórmulas posibles, de este modo cuando se nos pida una ya la tenemos”.

Así nació el “HEROMECUM“, la base de datos que cuenta hoy día con más de dos millones de fórmulas de las que se comercializan y venden unas 2.000.

Para elaborarlo se han necesitado más de 20 años de trabajo, con nuevas ramas, crecimientos y avances. El desarrollo del mismo continúa.

Es, sin duda, el compendio de fertilizantes más grande del mundo y se sigue ampliando día a día.

El HEROMECUM emite informaciones muy diversas como fichas de seguridad, cartas de porte, hojas de especificaciones, dosier técnico o recetas de fabricación. De él toma los datos el Programa GEN de fabricación el cual hace análisis digitales en línea, y el sistema de gestión Axapta, un poderoso RPG de Microsoft, de los programas más potentes en las empresas.

A las materias primas el sistema le da el alta al nuevo producto, hace la trazabilidad de cada partida y la baja automática en el stock y no sé cuántos pasos más hasta terminar el proceso.

Si un cliente solicita una fórmula de las muchas que hay, el sistema permite que se le proporcione el precio sobre la marcha y se le envíen de inmediato las especificaciones por correo electrónico a su ordenador o móvil.

Dicho sistema emite listados automáticos y, de esta manera, cada noche sale un listado automático dirigido a las personas que se han predeterminado de la empresa. El sistema lo envía por correo electrónico a dichas personas con las entradas y salidas del día. No sólo ello, sino los listados de stock y una serie de informaciones necesarias para la gestión.

Calidad y servicio es nuestro lema. Lo tenemos claro.

Quizá por ello HEROGRA está donde está. Por su avances continuos y su línea de sistematización e investigación.

Cuando sale un camión, el cliente recibe la notificación por correo electrónico o mensaje SMS con la hora exacta de salida, con el producto que transporta y la hora prevista de llegada al destino.

Teniendo en cuenta que, por ejemplo, de las instalaciones de Albolote pueden salir 1.500 toneladas por día entre sólidos, líquidos y especiales, con 100 fórmulas y presentaciones diferentes, sería imposible contestar a las diferentes consultas y llamadas que surgieran. De esta forma el cliente está totalmente informado y se evitan molestias.

Esa es nuestra fuerza: la organización.

No todas las fábricas son iguales.

Vengan, visiten nuestras fábricas y después, comparen.

Tenemos una política de puertas abiertas de la que nos sentimos orgullosos gracias a la organización.

Fábricas hay muchas, pero como las de HEROGRA ninguna.

En cuanto al cuidado del medioambiente, el sistema está optimizado para no generar residuos, salvo excepciones naturales como las tortas de filtro, cambio de aceite de elementos móviles y algunas pequeñas cosas de este tipo, como baterías o pilas de 1,5 vatios   que se retiran por los gestores autorizados. Todas ellas irrelevantes.

Cuatro personas están dedicadas exclusivamente para desarrollos informáticos  y comunicaciones, aparte de los programas específicos que se adquieren a empresas externas muy vinculadas a HEROGRA, pues nos gusta disponer siempre de proveedores que sean buenos profesionales en su sector y de forma permanente.

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18. LA ADMINISTRACIÓN

Una de las ventajas de HEROGRA es que se aprende de todo.

Hacer balances mensuales antes del día 10 del mes siguiente hay muchas empresas que dicen que lo hacen. La diferencia es que nosotros lo hacemos.

El responsable de administración es el señor Dan Alberto López Nájera que se incorporó a la empresa siendo muy joven, concretamente en 1993, sustituyendo a todo un clásico en la administración de la empresa como lo fue don Elías Contreras por jubilación.

El señor Dan ha estado inmerso en profundos cambios de administración debido al crecimiento de la empresa.

Hemos contado con el apoyo de Moral Asesores S. L., poniendo en marcha la analítica de costes y rentabilidad por producto, por delegado, por cliente y por almacén.

El equipo informático, formado con los señores Ros, Clemente, Joya y Morales, trabaja intensamente.

Es verdad que yo siempre me he apoyado de forma muy especial y en muchos trabajos en don Ricardo Joya cuya capacidad de trabajo es increíble. Cada día está más en el tema de analítica y marketing.

Pero nombrar a todos es difícil.

Todo el equipo, de alguna forma, es de primera línea.

El señor Ros, responsable del Departamento de Informática y siempre colaborador, está las 24 horas a disposición de la empresa.

Desde 2015, por extranet, desde las “tablets” o portátiles, ya puede conectarse cada cliente, ver su cuenta, sus facturas y puede hacer órdenes de carga on-line. Los delegados, por supuesto, también pueden gestionar las ventas de igual manera. Hemos estado trabajando muchos años para conseguirlo.

Para que una empresa funcione no puede ir a ciegas en la gestión y su evolución hay que seguirla día a día.

Los pagos los hacemos los días 25 de cada mes. De este modo los días uno ya sabemos lo que hay que pagar en dicho mes.

La facturación sale automática por la noche después de  las 24 horas. Dichas facturas se envían por correo electrónico automáticamente y a continuación, al día siguiente, se les envía en papel físico.

Un día, un profesor de inglés muy simpático, me dijo: La clave del éxito está en las tres “p”: “preparación, preparación y preparación”. Yo la he cambiado por las tres “o”: “organización, organización  y organización”, sin olvidar las tres “p”.

Sin una buena administración “online” no se comprende cómo puede funcionar una empresa hoy día.

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19. LOS LÍMITES DE RIESGO

Como en todos los negocios, la venta es un tema delicado.

El abono es un producto costoso en el que vender por “amistad” está prohibido.

El Director Comercial de Esso Amoníaco Español, que era cubano  y de nombre don Felipe Carús, allá en 1965, exhibía en su despacho un cuadrito rotulado que decía:

“El amor con el amor,

el dinero con el dinero.

No mezclar el amor con el dinero,

que ello es la prostitución”.

Mi padre decía que no quería vender ni a los amigos ni a la familia, pues si se le vende a un amigo, ante cualquier circunstancia adversa se pierde el negocio y lo que es peor, el amigo.

En cuanto a la familia, su lema era que en caso de necesidad, a un familiar lo mejor es regalarle algo antes que prestarle o venderle.

Es mejor tratar a todos como clientes normales.

Hemos aprendido que en una venta de abonos el cliente ha de tener un límite de riesgo con una compañía de seguros. Y que

se ha de fijar de forma clara, tanto la fecha como la forma de cobro que, imprescindiblemente, tiene que ser automatizado y domiciliado hoy día.

Los tiempos de “ir a cobrar” ya pasaron. Hoy sería anacrónico y demasiado costoso.

El tema de impagados puede llegar a ser grave y, como cualquier empresa, hemos tenido impactos muy dolorosos de los que hemos aprendido y tomado medidas para posteriores ocasiones.

Afortunadamente, en la actualidad tenemos a doña Ana Romero Martínez, que es un genio en un trabajo tan delicado y complejo como es el control de riesgos, pero que nos ha permitido en 2015 no tener ningún impagado.

Todo ello dentro de un largo proceso ya culminado.

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20. EL MARKETING Y LA RED BÁSICA

La Red Básica engancha porque está dirigida a profesionales cuyo contenido es de su interés.

Semana tras semana, durante 16 años, se remite la misma sin fallar.

Un buen número de clientes nos felicitan por ella. Algunos incluso las imprimen y las coleccionan.

Semanalmente, 10.000 personas reciben la Red Básica en español.

La versión en inglés tiene 6.000 destinatarios, si bien no hemos conseguido aún una cadencia mensual.

Si el cliente quiere darse de baja y no desea recibir más información sólo tiene que pulsar el correspondiente botón de baja, aunque lo cierto es que raramente ocurre.

La frase “Las plantas no comen, beben”, es nuestra. La tenemos registrada.

También tenemos otra que siempre causa cierta sonrisa por su ingeniosidad: “Si sus cosechas no lo logran, es porque no han utilizado abonos de HEROGRA.

Rotundas.

Las visitas organizadas a nuestras instalaciones por parte de alumnos de universidad, de cooperativas, de agricultores, etcétera, son constantes.

Al decir de la gente, se cumple aquello de “un ver, vale por mil decires”, y todo son felicitaciones.

Se realizan igualmente presentaciones de nuestros productos con asistencias a ferias nacionales e internacionales.

En fin, “el boca a boca” como en cualquier contexto, es un sistema que funciona siempre que haya calidad y servicio.

El equipo de informática tiene un amplio camino por recorrer ante la evolución rápida de las nuevas tecnologías cuyo desarrollo es apabullante, y no queremos quedarnos atrás en este capítulo básico de inversiones destacables, en hardware y software.

Últimamente empezamos a tener cierta presencia cada día más destacable en redes sociales gracias a la implicación en ello de nuestro compañero señor Antonio Clemente.

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21. LA DIVERSIDAD DE PRODUCTOS

Siempre ha sido una meta disponer de un amplio abanico de productos sólidos, líquidos y especiales.

En sólidos somos defensores de los abonos compuestos.

En EE. UU., por ejemplo, el 90 % de los NPK (NITRÓGENO-FÓSFORO-POTASIO), granulados son mezclas.

De esto hay mucho que hablar ya que hay una larga tradición “anti-mezclas”  en determinados sectores que presentan tendencias al cambio.

Probablemente seamos el número uno de ventas en España de dichos abonos.

Los países que tienen materias primas, venden las mismas ya transformadas y granuladas, de manera que el cliente recibe productos de diferentes orígenes y buenas granulometrías con las que se consiguen excelentes abonos de mezcla, solubles y competitivos.

De ahí su crecimiento incesante en Europa, en cifras de vértigo.

En HEROGRA hemos sido pioneros en muchas innovaciones. Contamos con una relación que supera los 100 hitos.

Por citar algunas, fuimos los primeros en Andalucía en utilizar palé no retornable de un solo uso.

También los primeros en poner plástico retráctil a la mercancía en palés, achacándosenos que tal producto era un lujo.

Asimismo, fuimos pioneros en Andalucía en poner plástico “cubrelluvia” a los palés.

En cambiar de los envases tradicionales a los de polietileno.

Y en tener una envasadora que a la vez imprime el saco.

Iniciamos el envase en “big bag” en Andalucía donde hoy nos copian todos como suele ser lo habitual. Asunto al que ya estamos acostumbrados.

Incluso ha llegado a ocurrir que después de copiar alguna de nuestras iniciativas, se erigen descaradamente en pioneros de la misma. No nos importa.

Nuestra calidad, hoy por hoy, sigue siendo insuperable.

Nos han podido copiar, pero no igualar, y jamás superar.

Pero bueno, así es la vida. Es como dice mi nieta María:

“Abuelo lo que es, es. Y lo que no es, no es”.

Tenemos 23 patentes desarrolladas por HEROGRA, y dentro de nuestros adelantos, somos la primera empresa nacional en preparar el “cobre-gel” y en desarrollar los “foliares densos” cuyo prestigio en el mercado es altísimo.

Hemos efectuado campos de ensayo con la universidad y recordamos con mucho cariño a un sabio del olivar como lo fue don Miguel Pastor Muñoz-Cobo, del que tanto aprendimos y que prologó un libro editado por HEROGRA.

Fuimos los inventores de líquidos claros ácidos con aminoácidos y los célebres “fertigota desbloqueante”, igualmente patentados.

Hablo un tanto de memoria en esta larga lista de desarrollos que incluye hasta nuevas máquinas de aplicación en el campo, que vendemos a través de Fertinova.

Algunos se quejan diciendo que “HEROGRA tiene demasiados productos”.  Se equivocan.

HEROGRA lo que posee son soluciones para cualquier circunstancia de alimentación vegetal.

Tenemos cubiertas todas las necesidades posibles.

Si alguna no la tuviéramos, la desarrollamos. Aunque tardemos más o menos tiempo.

Disponemos de un sistema de preparación automatizado.

La tabla de los 100 hitos son 100 aportaciones de HEROGRA en el desarrollo de la fertilización donde hemos innovado y seguimos siendo los primeros.

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22. LÍQUIDOS DEL MEDITERRÁNEO

Situada en Picasent (Valencia), con Coarval y Cohifer como socios y como gerente el señor Leiva Pérez.

Disponemos allí de una gran fábrica construida y diseñada con la tecnología HEROGRA y de nuestra filial Fertinova en continuo crecimiento, en plena expansión.

Actualmente se está construyendo una importante unidad de fabricación de nitrato de magnesio líquido y otra de nitrato de calcio líquido.

Hace tan sólo dos años se instaló una planta de líquidos claros neutros.

Tenemos otro proyecto, ya bastante maduro,  para su puesta en  marcha en un año pero que  no queremos desvelar hasta que no se inicie el mismo.

Será una sorpresa inesperada para el sector.

Probablemente la mejor planta de la costa mediterránea.

Es digna de verse.

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23. HISPALENSE DE LÍQUIDOS

Situada en el puerto de Sevilla, con descarga directa de barcos, es ya el 100 por 100 de HEROGRA Fertilizantes S.A.

Esta empresa consta de una instalación automatizada y de alto rendimiento capaz de expedir 1.200 toneladas al día, con una calidad excelente y buen servicio.

La responsable de fábrica es la señora Almudena Sánchez, química procedente de HEROGRA, con  un estupendo saber hacer y el gerente don José Luis Cobián, con mucha experiencia en el sector y de validez contrastada.

Tiene una capacidad de almacenamiento de líquidos de aproximadamente 18.000 toneladas, totalmente automatizada y un equipo humano muy bien preparado.

En 2015 ha tenido un crecimiento muy destacable por su presencia en Extremadura y aumento de ventas en Portugal.

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24. HEROGRA ESPECIALES

El responsable de fábrica es don José David Rodríguez, y el gerente de la misma es don Ramón Gámiz, ingeniero agrónomo.

Su crecimiento en base a las exportaciones es espectacular y sus ventas se expanden a 51 países, además de tener una alta presencia en el mercado nacional.

Sus productos gozan de gran prestigio por su alta calidad y rapidez en el servicio de 24 horas.

Un problema de la exportación es que necesita un año o dos para registrar los productos  en los organismos agrícolas del país donde vayamos a vender, lo cual requiere una estructura empresarial muy preparada para legalizar productos en muy diferentes países. Algunos muy lejanos como Malasia, por ejemplo, o Vietnam.

El equipo de personal de ventas en el mercado internacional se está reforzando bastante en la actualidad.

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25. HEROGRA NICARAGUA

Un proyecto que ya está en marcha tras tardar cuatro años en gestarse a causa de las pertinentes legalizaciones y trámites burocráticos.

Ya ha iniciado la actividad.

Podemos decir que el año pasado ha sido el de arranque y que ahora empieza a funcionar con normalidad creciente.

El modelo se ha diseñado para que, si funciona correctamente como se espera sin duda, sirva para fundar otras empresas  análogas en distintos países, dentro del ámbito de expansión de la empresa.

Personal de HEROGRA ya está en Nicaragua junto a nuestros estimados  socios de aquel país.

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26. FERTINOVA

Es la empresa tecnológica de HEROGRA.

Construye plantas, vende depósitos de abonos para fincas, bombas dosificadoras y sistemas automáticos de envasado de sólidos y líquidos.

Es distribuidora de la empresa americana especialista en líquidos Banjo.

También de Italmeccanica, especializada en trenes de envasado de alta tecnología,  y de otras multinacionales más.

Fertinova suministra los materiales específicos y tecnología para las inversiones de HEROGRA, y en general a cualquier cliente que quiera contratarla.

Es una empresa altamente especializada que además tiene la experiencia de lo que se viene realizando en HEROGRA.

La experiencia de Fertinova la sitúa en un nivel especializado de primera línea, por supuesto en España y empieza a tenerlo en otro países.

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27. MAXLOGTRANS

Empresa de transporte con funcionamiento independiente y que trabaja para otros muchos clientes.

Una parte de su facturación, un 25 %, lo constituye HEROGRA.

Gracias a Maxlogtrans, la calidad del servicio de suministro alcanza cotas muy altas, ya que tiene fijos por contrato una serie de camiones autónomos, no menor de 140, entre cisternas y sólidos.

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28. LYSUR

Es un transitario para el que HEROGRA es un cliente más.

Con instalaciones nuevas en Sevilla de altísima tecnología  y que ya son un referente en España, cuyo gerente es don Ignacio Romero, ingeniero industrial.

Sobre una superficie de 35.000 metros cuadrados, dispone en estos momentos de naves de sólidos de 20.000 metros cuadrados y cinco líneas de envasado de sólidos y una de “big bag”.

Todo automatizado. Tiene tres robots paletizadores y una capacidad de envasado de 175 toneladas/hora en saco y de40 toneladas en “big bag”.

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29. MOTRILEÑA DE LÍQUIDOS

Empresa en el puerto de Motril (Granada),  y con nuevos proyectos en marcha.

Es una sociedad participada al 50 % con S. A. López Guillén.

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30. EL ESQUEMA ORGANIZATIVO DE HEROGRA

Es bastante sencillo:

HEROGRA, por un lado aglutina todo lo que se refiere a la compra de materias primas, la fabricación y la venta de fertilizantes.

Por otro lado, hay cuatro empresas independientes de HEROGRA en su funcionamiento de transporte, tránsitos y tecnología, para las cuales HEROGRA es un cliente más.

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31. LOS PILARES DE HEROGRA

Como decía Rabindranath Tagore:

Yo dormía y soñé

que la vida era servicio,

más desperté y vi

que el servicio es sacrificio.

Serví y comprendí

que el servicio era alegría.

En el ADN de HEROGRA viene registrado: seriedad, rigor, innovación, calidad, servicio y una buena organización.

Y sobre todo, la más importante: su personal, que trabaja en equipo con ilusión y pasión. Pasión e ilusión.

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32. HEROGRA Y EL FUTURO

En 2016 hemos cumplido 100 años.

En este mundo de cambios, hablar de 100 años es decir mucho de la empresa.

El momento de inicio del año del Centenario fue en fecha anterior, concretamente el 18 de diciembre de 2014, donde nos reunimos prácticamente la totalidad de la plantilla, más de 150 personas, para dar la salida al año de la ilusión, de la esperanza y del trabajo.

Hemos empezado bien el año.

Nuestro Presidente ha sido distinguido por el Ayuntamiento de Granada con el nombramiento como Rey Melchor en la Cabalgata de Reyes de 2016,  que, aparte de la ilusión a los niños y niñas, padres, madres, abuelos y abuelas, además nos ha traído agua que tanta falta hacía.

El día 7 de enero se celebró la Misa del Centenario en la Basílica San Juan de Dios en Granada, totalmente llena.

Y se están preparando los actos conmemorativos de este año, tan especial para todo HEROGRA, para poder celebrar el Primer Centenario.

Todo ello se refleja en el blog del centenario: centenarioherogra.com

De ninguna manera hemos llegado al techo, es más, tenemos 100 años como empresa, pero somos más jóvenes que nunca con un gran programa de proyectos.

Nuestros proyectos de futuro están claros y definidos en cada una de las áreas de la empresa para los próximos tres años 2016-2918.

No queremos avanzar si no tenemos muy claro que lo podemos digerir de forma moderada y razonable.

No somos la estrella por un día sino el prestigio permanente.

Las únicas palabras que pudieran resultar insidiosas sobre HEROGRA quizás pudieran venir de una pequeña parte de nuestra competencia que, para justificar su nivel de incompetencia, valga la redundancia, no tienen otra arma que la difamación. Esto, lamentablemente, es así, para los que no tienen otras armas.

Pero con el tiempo las cosas se van poniendo solas en su sitio.

HEROGRA va cara al futuro. El que quiera ponerse a nuestro nivel va a tener que trabajar duro durante largo tiempo.

El aval de la empresa es el trabajo intenso de todo el equipo de HEROGRA. Accionistas y empleados, con ahínco, motivación, modernidad y ganas de avanzar. Ilusionados por el futuro y siempre avanzando.

Eso sí, con nuevos proyectos para los próximos cinco años, que no es cosa de desvelar, pero algunos son de innovaciones inimaginables.

HEROGRA es así. ASÍ SOMOS FELICES.

Ahora se está polarizando un nuevo paso, estudiando uno diferente, distinto e innovador: la fabricación de “Abonos Cristalinos”, donde se tiene experiencia y ya con lo aprendido vamos a dar un gran paso más.

Por otro lado, tenemos muy claro nuestra expansión en el mercado internacional para lo que estamos ampliando la plantilla y, a la vez, con el CTAG (Centro de Tecnología de Abonos Granulados Herogra), se están dando pasos sorprendentes e innovadores.


Queremos con ello, tener asegurado al menos los próximos 25 años de existencia, en este segundo siglo de HEROGRA.

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FINAL

 

VIVIR NO ES EXISTIR,

ES SABER, ES CREAR, ES GOZAR, ES SUFRIR

Y NO DORMIR SIN SOÑAR.

DESCANSAR ES EMPEZAR A MORIR.

(Marañón)

“SI SU COSECHA NO LO LOGRA, ES QUE NO UTILIZA ABONOS DE HEROGRA

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ANEXO. FOTOS Y DOCUMENTOS HISTORICOS

01
1.- Foto de joven de don Hermenegildo Romero Granados.
02
2.- Don Hermenegildo en 1967.
03
3.- Una Hoja Divulgadora, del recordado Servicio de Extensión Agraria, que tan importante papel desarrolló en el campo agrícola en toda España.
04
4.- La primera N-32, llegada a España de EE. UU., el tanque que se ve en la grua está vacío, situado sobre el muelle de Málaga, con una manguera se trasvasaba a uno de los llenos que estaban sobre la cubierta del buque, que después vacío con la grua se ponía en el muelle, y se trasvasaba con manguera a otro desde la cubierta del barco. Foto histórica, en 1963.
05
5.- Don Hermenegildo y el Sr. Marcelino en la Plaza de Toros de Granada.
6
6.- Don Hermenegildo y don Julián González Higueras, Director Comercial de Esso Amoniaco Español, en un cóctel de dicha empresa, el joven de la derecha es el Sr. Juan Romero Ruiz, alrededor de 1965.
7
7.- Los antiguos almacenes de Pinos Puente, hoy totalmente diferentes y mucho más grandes. 1970.
8
8.- Material de Abonos Líquidos, en las instalaciones de la Empresa en Pinos Puente. 1970.
9
9.- Otra vista de los almacenes de Atarfe. 1967
10
10.- Reunión, de Técnicas de Ventas, organizada por Amonesa para Hermenegildo Romero Granados S. A., el primero por la derecha es José Luis Sánchez-Garrido, D. Luis Monserrate Carreño, responsable de Formación de Amonesa, Sr. Juan José Barceló Sierra, delegado de Amonesa en Granada y don Hermenegildo. 1968.
11
11.- Carrito para poner sobre el mismo el aplicador semiseño intervino, entre otros, el autor de este libro.
12
12.- Aplicador para pulerizador con elemental barra, de 6 metros de ancho, y depósito de 400 litros que se abastece de remolque nodriza situado en la parte posterior, de 4.000 litros, con una motobomba.
13
13.- La primera bomba dosificadora eléctrica para fertirrigación en España. Era la misma bomba de la máquina aplicadora semisuspendida, accionada con motor eléctrico, se hizo, por la acción del Sr. Antonio Sarría y José Luis Sánchez-Garrido. 1970.

15

14
14 y 15.- En Guadahortuna corrida de toros con unas vaquillas, observar coomo se retira la vaquilla de la plaza, arrastrada por personas. Fui con don Hermenegildo que le dio dos o tres pases y sufrió un empellón, mientras yo temblaba.
16
16.- Charla de promoción a agricultores, donde se proyectaba inexorablemente, la película “El milagro de la naturaleza”, de mucho éxito entre los agricultores, da la misma D. José Santiago García Sánchez de Amonesa, en primera línea está D. Sebastián Ruano Criado, entonces más joven, y Jefe de Servicio de Amonesa. 1970.
17
17.- Visita de Estudiantes y Profesores de la Universidad de Granada a Amoniaco Español en Málaga (25/5/ 1970).
18
18.- El famoso Tanque de Patas, transpportado sobre camión con plataforma elevable, paraleelamente al suelo, en posición alta, se desplazaban los laterales y se bajaban las patas. Tanque de 2.250 litros, objeto de muchos problemas y anécdotas. Una de ellas, es que como era inoxidable y con el sol brillaba, fue denunciado a la Guardia Civil como un Ovni.
19
19.- Hoja de Campo de demostración en 1969, en la provincia de Granada, con Amonesa y Hermenegildo Romero Granados, S.A.
20
20.- Stand, en 1970, en la feria de Guadahortuna, de Abonos líquidos y sólidos.
21
21.- Charla de promoción de Abonos Líquidos, en el Hotel Luz de Granada. 1970.
22
22.- Coctel de Amoniaco Español, año 1967, el de la pajarita es el autor del libro, por la derecha Sra. de Moreno Pérez y la primera a la izquierda Sra. de don Octavio López.
23
23.- Coctel de Amonesa, en el Hotel Luz, probablemente en 1967, la primera por la derecha Sra. de Francisco Maroto, la segunda Sra. de Octavio López García, la tercera con el bolso en el codo mi mujer Trini García Varo.
24
24.- Centro de Líquidos en Pinos Puente, el del pelo blanco Sr. Gonzalo Fuentes de Amonesa, y el primero a la derecha Sr. José Santiago García Sánchez (Técnico Agrícola de Amonesa en la zona).
25
25.- Reunión de Vinaza, con Hermenegildo Moreno Granados S.A. en el Hotel Alhambra Palace. El primero a la izquierda Sr. Marino Aguilera, le sigue el Sr. Maroto, el ponente soy yo, y junto a mi con la mano en la barbilla, el Sr. Juan Romero Ruiz. El primero por la izquierda Sr. Manuel Gutiérrez Arcas, Delegado de S.A. Cros en Granada. Febrero de 1988.
26
26.- Stand de Herogra en Expoliva 1997, donde se nos concedió premio a la Innovación Tecnológica, aplicador Unimog, comando por G.P.S. inyección al suelo, posterior a hendidura por platos verticales cortadores, autocargable y con so-nar para solo inyectar al pasar por el olivo y un sinfín de novedades, adelantadas en el tiempo, como el control de consumo por Ha.
27
27.- Herogra, patrocinador del Granada C.F.

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